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Glicerina para concursantes

Un centenar de andaluces pasan la última prueba para ir al programa de Tele 5 '¿Quiere ser millonario?'

CH2OH-CHOH-CH2OH. No, no es el genoma de un espantapájaros ni el sonido de una gamba en alta mar. Es la fórmula de la glicerina, pero ¿quién pude saber eso? Ni siquiera Amaranto del Barrio Mendoza, de pequeño Espasa Calpe, supo dar con la fastidiosa fórmula del glicerol. Y esta pregunta la dejó en blanco. Así se las gastan los seleccionadores del programa ¿Quiere ser millonario? que Tele 5 emite cada día por las tardes. Elaboran cuestionarios para volver del revés a los cocos más privilegiados del país. Cerca de un centenar de ellos pasaron ayer por el Hotel Colón de Sevilla para pasar la última prueba que les abrirá, o no, las puertas del concurso. Eligieron bien el hotel, el de los toreros, porque lo que les esperaba a los futuros concursantes en el salón de la prueba era un miura de tomo y lomo.

A la espera de empezar el examen que puso a prueba su cultura general, había camareros, médicos, escritores, ATS, empleados de agencias de viajes; mujeres y hombres de todas las edades que ya habían contestado por teléfono desde sus casas dos primeros cuestionarios.

Los organizadores del programa redactan complicadísimas preguntas porque quieren que los concursantes no fallen a la tercera cuestión y el programa pierda calidad por falta de millones. Hasta 50 se pueden ganar, pero no son muchos los que aguantan un interrogatorio que se va complicando mientras se multiplican las pesetas.

Amaranto del Barrio tiene 42 años y es médico. Cuando era pequeño le contaba a sus compañeros, camino de la escuela, historias de la mitología griega. Le llamaban el Espasa. Ayer pasó la última prueba para ser millonario y salió contento, pero no acertó el autor de La tía Tula, ni la dichosa fórmula de la glicerina. Es que lo de la glicerina tuvo de cabeza a más de uno. A Manuel Gómez, no. Él es químico y pretende concursar por pasar esa experiencia. Para él lo más complicado fue acertar los autores de varios cuadros y alguna pregunta de literatura. Gómez ya tiene todo un equipo, su mujer, su suegra, preparados para echarle una mano si concursa, porque tienen derecho a hacer una llamada a casa si se atascan en alguna pregunta. Pero eso será si logran llegar al plató y lo sabrán dentro de cinco meses, más o menos.

Mientras tanto, ayer los familiares de los examinandos esperaban en el pasillo del hotel. Discutían: que si los de ciencias, que si los de letras. Begoña Sánchez, de 25 años, esperaba a su hermana, de 26, que estaba exprimiendo sus neuronas para rellenar el cuestionario del infierno. Begoña cree que los que han hecho carreras de letras tienen más cultura general. Manuel Gómez, no. "Los que son de ciencias saben materias que los de letras no han estudiado y además pueden leer y tener cultura general como los otros".

Leer. Esa fue la palabra más repetida. No importa tanto tener estudios, ni ser de ciencias o de letras, como haber leído mucho. Un ejemplo de las dos cosas podría ser Juan Alonso del Real, que es médico y escritor. Sabe de números y de letras, pero la fórmula de la glicerina...

Alonso del Real se reía porque algunos de los que se examinaban habían intentado copiar para rellenar su examen con corrección. Cosas de niños, y no de pasar el rato, que es de lo que se trata.

¿Saben ustedes qué escritor creó al personaje Funes el Memorioso? ¿Y quién es el director de 39 escalones? Pues cualquiera de los concursantes de ayer podría haber participado en esa película.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de septiembre de 2000