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Cultura y espectáculosFERIA DE VITORIA

Las tres caras del toreo

Los tres toreros de ayer dieron la marca de lo que son. Joselito ha vuelto a los toros para llevarse el dinero impunemente. A su primer toro no le hizo nada. A su segundo, que tenía un pitón derecho bastante bueno, lo toreó en cuatro tandas donde abundaron los pases sin ligar, sin exponer. Tan sólo alguno de ellos estaba dentro de lo regularmente templados. Con la espada en ese segundo toro dio un pequeño mitin. Mejor que siga en el dique seco, por el bien de la Fiesta.Enrique Ponce a su segundo toro le instrumentó esos muletazos con la derecha que tanto prodiga, y que todos ellos los ejecuta sin ligar una sola vez. Le dieron una oreja y nadie sabe por qué. Tal vez por un natural templado y tres derechazos también templados. Lo demás fue una faena muy aparentona para la galería, pero con una falta de profundidad y torería bastante grande.

Núñez / Joselito, Ponce, Califa

Toros de Núñez del Cuvillo, sin fuerza ni cabeza, de juego desigual.Joselito: silencio en los dos. Enrique Ponce: silencio y oreja. El Califa: silencio y oreja. Plaza de Vitoria, 9 de agosto. 5ª y última de feria. Tres cuartos de entrada. Se guardó un minuto de silencio por el subteniente Casanova, asesinado en atentado terrorista.

A su primero lo toreó sin conseguir ligar un solo pase. Derechazos voluntariosos y con oficio. Sin más. Como hiciera Joselito, en ese primer toro, dio otro mitin con los aceros.

Y El Califa, que sustituía a José Mari Manzanares, puso su marca de torero valiente. En su primer toro, que fue el más complejo de la corrida, no pudo torearlo. Sin embargo, en su segundo, ahí es donde sin estar excesivamente artista, por lo menos vimos los únicos pases ligados en esa tarde. Fueron tres naturales largos, hondos, ligados.

Como el toro no era demasiado espléndido, en mitad de la faena, y viendo que por el lado del toreo clásico no podía triunfar, insistimos, por culpa del toro, entonces se pegó un arrimón.

Aguantó al toro lo indecible, expuso lo que no está escrito y se ganó la oreja ya que, tras un pinchazo, se fue tras la espada como un coloso: o el hule o la oreja. Y se la ganó a pulso.

He ahí las tres caras de tres toreros. Huelga decir que el público fácil se queda con Ponce, y el público del futuro se queda con El Califa. Por lo menos en lo que atañe a lo visto en la tarde de ayer. Para gustos están hechos los matadores.

Los toros de Núñez del Cuvillo fueron los tres primeros un saldo. Los tres siguientes -uno de ellos fue sustituido por el sobrero- se dejaron torear, aunque tampoco fueron un dechado de bravura.

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