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VERANO 2000

En la playa, lo mejor es tener sentido común

- Las decenas de miles de veraneantes que en estas fechas llenan las playas no son conscientes, muchas veces, de los innumerables peligros que en esos lugares, aparentemente tranquilos, acechan a su salud. Las picaduras de distintas especies marinas, la insolación, los riesgos que lleva consigo el buceo, el meterse en el agua sin haber hecho la digestión, las quemaduras, la deshidratación... son, por citar sólo algunas, causas potenciales de pérdida de salud. - ¿Qué hacer? Las picaduras, ya se ha dicho, se alivian lavando la parte afectada con agua abundante. Y si se trata del sol, lo mejor es evitarlo entre las 11 y las cinco de la tarde. Protegerse no debe ignorarse. La ropa blanca y ligera, un sombrero... ayudarán a evitar esas posibles insolaciones. En cuanto a la higiene, las buenas maneras son imprescindibles. Arrojar restos de comida u otros objetos a la arena, está terminantemente prohibido. ¡Cuidado con llevar animales a la playa! Y cuidado, también, con no recoger sus excrementos... si se llevan.

- Los remedios. En la playa, beber agua, constante y abundantemente, es una buena medida para no deshidratarse; y, si se trata de niños y ancianos, imprescindible. Evitar las comidas copiosas, no bañarse después de hacer ejercicio. Y atención a las banderas que avisan del estado del mar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de agosto de 2000