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Imbroda recibe el apoyo del Gobierno en su toma de posesión en Melilla

Juan José Imbroda, líder de UPM, fue investido ayer presidente de Melilla tres días después de la moción de censura que derribó, con el apoyo de 16 de los 25 diputados de la Asamblea, a Mustafa Aberchan (CpM). Imbroda se negó a recibir el bastón de mando de la ciudad de manos de su antecesor; lo hizo el ministro de Administraciones Públicas, Jesús Posada, que le prometió el "apoyo" del Gobierno central. Aberchan pidió a Imbroda que gobierne "para todos los melillenses".

Mustafa Aberchan, conjuntamente con el resto de autoridades civiles y militares de la ciudad y la mayoría de los diputados de la Asamblea, presenció de forma impasible, sin una mueca y casi sin emitir ningún aplauso, cómo el ministro entregaba el bastón de mando al nuevo presidente, que alcanzó ese puesto gracias a una moción de censura. Fue el lunes, cuando los votos del PP, UPM, PSOE, el Grupo Mixto y, a última hora, tres diputados del GIL, derrocaron a Aberchan.Media hora antes de la toma de posesión, Aberchan se reunió con Imbroda para entregarle el bastón de mando, tal como marca la tradición. Imbroda, sin embargo, no aceptó esta costumbre alegando que prefería que fuese el ministro de Administraciones Públicas, Jesús Posada, quien lo hiciese. Aberchan repitió que ha sido "cuestionado" desde el día de su designación, hace un año.

El nuevo presidente, tras jurar su cargo sobre un ejemplar de la Constitución, hizo un recorrido por sus 20 años de vida política, que empezaron en la UCD y le han llevado a ser presidente de la Melilla y senador de UPM-PP.

Imbroda tendió una mano a los miembros de la oposición hablando "del gran pacto de ciudad que debe existir para que cada uno, desde su escaño, desde su posicionamiento, ya sea en el Gobierno o en la oposición, luche positivamente por los intereses de la ciudad, y no por los personales ni de partido". Y habló de los principales problemas de Melilla: ratificó que lo "primero que hará cuando sea presidente es coger las maletas y marcharse a Madrid para tener un encuentro con Aznar [para que] sepa las necesidades de esta ciudad y arrancarle un apoyo sincero por parte del Gobierno".

De los problemas de la ciudad también habló el ministro Posada, que enumeró los temas en los que el Gobierno hará hincapié, y en especial las comunicaciones. "Sabemos que Melilla, con una población de 60.000 habitantes, necesita mejores medios, más horarios, mejores precios y unas comunicaciones tanto aéreas como marítimas más dignas. La degradación del medio ambiente, prestando atención a la recuperación de sus costas. La inmigración ilegal, la escasez de vivienda y de suelo que convierten el hecho de adquirir una vivienda en algo verdaderamente dificultoso para cualquier ciudadano.Y, sobre todo, mayor interés en el tejido social e industrial, ya que Melilla es una ciudad con un alto índice de paro", indicó.

Posada señaló que Imbroda accede al puesto de presidente "a través de una de las situaciones establecidas en el Estatuto de Melilla, que es reflejo de lo previsto en nuestra Constitución, dentro del juego democrático". Y comprometió el "apoyo" y la "colaboración" del Ejecutivo central.

El ministro intentó además dar respuesta a las múltiples acusaciones del depuesto presidente Aberchan sobre "las connotaciones racistas de la moción de censura" interpuesta contra él. "Con esta toma de posesión -prosiguió- espero y deseo fervientemente que se cierre un periodo de incertidumbres". Esta petición fue contestada por un portavoz del Grupo Independiente Liberal (GIL), que manifestó "sorpresa" por que "hable de trabajar juntos uno de los políticos que desde el Gobierno está llevando más a rajatabla el pacto anti GIL, y que está dentro de los acuerdos antitránfugas firmados entre PP y PSOE. Hoy viene a una toma de posesión tras una moción votada por tres tránsfugas del GIL", comentó.

Posada alegó que "el hecho de que se haya aceptado una mociòn de censura con tres tránsfugas no rompe el pacto PP-PSOE, ya que ha sido una decisiòn aceptada por ambas partes". Calificó el caso de Melilla de "anómalo" y afirmó que en septiembre "se reforzará el pacto antitránsfugas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de julio de 2000

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