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Una joven muere al estallarle en el pecho un cohete en una verbena en Arenys de Mar

Cincuenta heridos en Valladolid al enfrentarse jóvenes a la policía en la noche de San Juan

La verbena de Sant Joan se tiñó de sangre durante la madrugada de ayer en la localidad barcelonesa de Arenys de Mar. Una joven de 18 años, Montserrat Vilanova, murió por las lesiones que le provocó un cohete que le atravesó el pecho. La muchacha se encontraba con unos amigos en una verbena donde está prohibido el lanzamiento de petardos y material pirotécnico. En Valladolid, la noche de las hogueras se saldó con 50 heridos, entre ellos 31 policías, al enfrentarse jóvenes a las fuerzas de seguridad.

La muerte de Montserrat Vilanova sucedió poco antes de las tres de la madrugada cuando un proyectil que según se "supone era de grandes dimensiones por la magnitud de la tragedia", según reconoció el alcalde de Arenys de Mar, Santiago Fontbona, explotó en medio de las aproximadamente mil personas que participaban en ese momento en la verbena. Entre los asistentes se encontraba el hermano de la víctima.El cohete de caña fue lanzado desde fuera de la zona donde se celebraba la verbena. Según fuentes municipales, el proyectil explotó a un palmo del cuerpo de la joven, produciéndole graves heridas en el pecho.

Las investigaciones se centran en determinar la procedencia del cohete. Al parecer se lanzó desde un montículo cercano llamado Penya del Mal Temps o bien desde un bloque de pisos, ambos situados a una distancia de entre 150 y 200 metros del lugar de la tragedia. El proyectil cruzó los cuatro carriles de la carretera nacional II, así como la vía del tren.

Pese a la celeridad de los servicios médicos, Montserrat Vilanova ingresó cadáver en el Hospital Sant Jaume de Calella. El alcalde de Arenys de Mar ha decretado tres días de luto. Santiago Fontbona pidió que colabore con la policía cualquier persona que pueda aportar alguna prueba.

En Valladolid la noche de San Juan también trajo consigo consecuencias serias. Unas 50 personas, entre ellas 31 policías municipales y nacionales, fueron atendidos en los hospitales de esa ciudad de heridas leves producidas en los enfrentamientos que mantuvieron los agentes con cientos de personas que se concentraron en la playa de las Moreras de Valladolid, junto al río Pisuerga, convocados por colectivos juveniles para celebrar la noche de San Juan. Además de los heridos, cuatro jóvenes han pasado a disposición judicial acusados de unos desórdenes que según el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva (PP), "estaban premeditados" y en los que participaron alrededor de 2.000 personas. La diputada socialista por Valladolid Iratxe García ha pedido la dimisión del alcalde "por la provocación que las fuerzas del orden público realizaron ante un colectivo cuya intención era pasar unas horas de fiesta en libertad".

De la Riva acusó a los socialistas de amparar a los alborotadores a los que comparó con los ejecutores de la kale borroka en el País Vasco. Explicó que la intervención policial se desencadenó "al agredir algunos manifestantes con petardos, piedras, botellas y envases llenos de arena a las fuerzas del orden".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de junio de 2000