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Los policías de Málaga no podrán usar coletas, mascar chicle ni comer pipas

Para ser policía local de Málaga no bastará con tener buen estado físico y ser amable y eficaz. Los agentes deberán observar además una serie de normas estéticas como llevar el pelo por encima del cuello de la camisa, evitar "excesos" como las coletas o las trenzas, usar patillas cortadas de forma horizontal como mucho hasta la mitad de la oreja, no mascar chicle, no comer pipas, no apoyarse en vehículos o paredes. La oposición dice que el borrador de reglamento de la Policía Local tiene "tufo derechoso".

El proyecto -que hoy será entregado a los sindicatos- prohibe a los agentes llevar las manos en los bolsillos, usar un bigote que pase del labio superior o una barba de más de cinco centímetros de largo, a la vez que les obliga a llevar el cuerpo erguido, según detalles revelados ayer por el diario Sur. A pesar de estas estrictas normas, el texto dispone que sean prudentes y no se dejen llevar por "impresiones momentáneas, animosidades o prejuicios personales".El primer teniente de alcalde, Manuel Ramos, defendió la iniciativa: "Son 150 páginas, respeto las críticas, pero me parece curioso que se centren en estos apartados, que además, no los hemos inventado nosotros, sino que en un 90% recoge los mismos términos de otros ya existentes". Ramos confirmó que el borrador incluye sanciones para los agentes que no acaten las disposiciones, pero no quiso dar más precisiones.

El PSOE, el grupo mayoritario de la oposición, prefirió no hacer comentarios hasta no conocer oficialmente el borrador. IU, en cambio, arremetió sin paliativos. "Tiene un tufillo derechoso y poco democrático", dijo José Luis Portillo, viceportavoz del grupo. El dirigente se preguntó si llevar una patilla larga convierte a los agentes en ineficaces o si Ramos va a crear una brigada para medir el largo de la barba. "Si para el PP el espejo es la policía, nos podemos imaginar qué modelo de ciudad pretende", añadió. Portillo aventuró que las normas pueden "valer como represalia" hacia aquellos agentes que no agraden al concejal de turno.

Ramos rechazó las acusaciones con datos. Recordó que cuando gobernaban "los que tenían otro tufillo (el PSOE)", el Ayuntamiento gastaba 300 millones en servicios sociales y que ahora la cifra es 10 veces superior. El sindicato mayoritario en la Policía Local, la UPLB, reconoce que debe cuidarse la imagen de los agentes pero no a tal extremo. "En el equilibrio entre el servicio público y la vida privada hay que ser muy cautos y en este caso la línea ha pasado a la vida privada", opinió su secretario general. No obstante, Mario Núñez expresó su convicción de que se trata de una "estrategia negociadora del PP para exigir mucho de partida y luego ceder". El reglamento sustituirá al vigente, que data de 1926.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de junio de 2000

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