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FÚTBOL 37ª jornada de Liga

El Alavés entra en lista de espera

El Numancia se salva del descenso y dificulta el acceso de su rival a la Liga de Campeones

La tensión del final de temporada no tiene por qué agarrotar los músculos ni impedir el espectáculo. Lo demostraron ayer el Alavés y el Numancia, tan ansiosos de ganar como de hacerlo a través de un fútbol convincente. Lo consiguieron, aunque el más beneficiado fue el equipo soriano, que certificó su continuidad en Primera. El Alavés se complicó su sueño de clasificarse para la Liga de Campeones. Pero tal y como transcurrió el partido, tiene razones para considerarlo como un mal menor. Estuvo al límite de quedarse fuera definitivamente, porque a diez minutos del final perdía por 0-2.La tarde no tuvo desperdicio. Un Numancia valiente, con tres delanteros. Un Alavés empeñado en acariciar el balón y encerrar a su rival. Mendizorroza al borde del lleno y con una temperatura en las gradas fuera de lo común. Goles y suspense, con diez últimos minutos frenéticos, en que el Alavés marcó dos goles pero a punto estuvo de culminar la remontada.

ALAVÉS 2NUMANCIA 2

Alavés: Herrera; Raúl Gañán, Karmona, Téllez, Torres Mestre; Desio (Salcedo, m. 80), Pablo; Javi Moreno, Astudillo, Ibon Begoña (Azkoitia, m. 56); y Julio Salinas (Kodro, m. 55). Numancia: Núñez; Iñaki (Jaume, m. 82), Muñiz, Rocha, Soria; Castaño, Nagore, Pacheta; Ojeda (Caco Morán, m. 88), Rubén Navarro y Barbu (Rivera, m. 71). Goles: 0-1. M. 35. Barbu supera por alto a Herrera tras un gran pase de Nagore. 0-2. M. 75. Barbu remacha a bocajarro un pase desde la esquina de Ojeda. 1-2. M. 82. Pablo, en un fuerte disparo. 2-2. M. 86. Azkoitia, cerca del área pequeña, marca junto al poste izquierdo. Árbitro: Pérez Burrull, cántabro. Amonestó a Soria, Téllez y Nagore. Casi 19.000 en Mendizorroza, cerca del lleno.

La licencia que tuvieron todos los futbolistas para jugar se agradeció. Andoni Goikoetxea, eso sí, obligó a su equipo a colocar la defensa casi en el centro del campo. El resto, mucha carrera y una cualidad que le ha distinguido toda la temporada: su habilidad para atacar en masa. Pocos equipos tienen tanto desparpajo. Mané ordenó mucho toque. Lo demás surgió casi espontáneamente. El Alavés frecuentó la banda izquierda porque Pablo, descansado, e Ibon Begoña daban un semblante al equipo que no podía ofrecer en el otro costado Raúl Gañán, titular por primera vez y sobrepasado por las circunstancias.

Fue el Numancia el más listo y el que sacó provecho del sobresaliente generalizado. Barbu cogió la espalda a Gañán y entró por el centro a toda velocidad. Su gol valía todo un año en Primera División. El equipo de Goikoetxea se amoldó mejor al partido. Además, con el tanteador de su lado y el simultáneo también (para entonces el Betis ya perdía por 0-2), interpretó su papel mejor que el Alavés. El Numancia manejó la segunda parte a su antojo. Apagó la intensidad, redujo espacios e incluso se buscó la vida para llegar al área albiazul en igualdad numérica. Fue así como llegó el segundo gol, también del rumano.

El Alavés estaba a falta del estoque. Lento, sin profundidad, empecinado en entrar por el centro superpoblado. Pero el partido dio la vuelta por arte de magia. El Numancia pasó del dibujo ultraofensivo al conservadurismo. Entraron en el campo Azkoitia (el héroe de la jornada anterior en el Bernabéu) y el chaval Asier Salcedo, y el partido se puso patas arriba, como otras tantas veces en Mendizorroza este año.

Los dos suplentes intervinieron en el revolcón, que se produjo en el lapso de cuatro minutos. Primero Pablo dio en la diana tras una pared con Salcedo, y después de tocar el balón en el larguero. Luego Azkoitia remató un balón que partió de las botas de Salcedo. El caso es que el Alavés, otra vez y después de varios meses, volvió a ser el rey de los últimos minutos con dos goles en los postres. Incluso tuvo dos oportunidades, ambas con Salcedo de protagonista, para completar una tarde tan vertiginosa. Pero era demasiado premio. El Alavés debe resignarse a llegar a la última jornada con opciones y, por ejemplo, confiar en las victorias del Valencia y del Madrid y que éste sea campeón de Europa. Más que fútbol, es billar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de mayo de 2000