Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
FÚTBOL Semifinales de la Copa del Rey

El Barcelona se negó a jugar contra el Atlético alegando falta de jugadores

El Barça cumplió anoche su reto a la Federación Española de Fútbol y se negó a disputar el partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, frente al Atlético (3-0 en la ida), alegando que no disponía de los jugadores necesarios. El club azulgrana atendió la liturgia previa de cualquier partido, hasta el punto que facilitó una alineación compuesta por 10 jugadores de campo y un suplente -el meta Arnau-, y saltó al Camp Nou a la hora en que estaba fijada la contienda (21.00), para después advertir al árbitro de que no podía afrontar la eliminatoria, y remitirse a un comunicado oficial.

El Atlético aguardó en la cancha el ceremonial previo a la retirada del Barcelona, consumada cuando el árbitro Manuel Díaz Vega citó a Guardiola, y el capitán azulgrana le informó de que no podían disputar el encuentro. Los futbolistas azulgrana, que se alinearon al borde del terreno de juego, desfilaron hacia el vestuario, mientras los rojiblancos permanecían un cuarto de hora en el campo, ante las iras de un millar de aficionados, para cumplir con las órdenes del colegiado. El Atlético de Madrid se sintió entonces finalista mientras el Barcelona pedía a la Federación que vuelva a convocar el partido.Los estamentos del club azulgrana se remitieron a las alegaciones que el club presentó al árbitro del partido, Manuel Díaz Vega, y entre las que destaca: "El Barcelona no puede acceder a que sus jugadores disputen el partido, porque entiende que su convocatoria es nula de pleno derecho; vulnera los derechos deportivos, sociales y económicos del Barcelona; y finalmente porque no puede sumarse a una decisión federativa que entraña la adulteración, desvalorización y desprestigio de una competición oficial, ni puede asumir la responsabilidad de participar en la farsa en que consistiría la disputa de este partido en las condiciones en que lo ha situado la Federación, porque todo ello entrañaría una falta de respeto de respeto al adversario, a los socios, al público, a los patrocinadores y al Rey".

El comunicado era una continuación de las manifestaciones del día anterior. "No podemos competir. Y no pensamos hacer el ridículo. ¿Es que acaso Hesp deberá jugar de delantero?". El presidente del Barça, Josep Lluís Núñez, fue contundente el domingo y no se preveía ayer ningún cambio. La directiva, de común acuerdo con el técnico Louis Van Gaal, había tomado la irrevocable determinación de no jugar la Copa por disponer sólo de 11 jugadores, entre ellos dos porteros. El Barça intentó sin éxito un aplazamiento del encuentro al alegar que nueve de sus futbolistas habían partido con sus selecciones, que tres estaban seleccionados y que sólo podía alinear ayer, según la norma de la Federación, a tres jóvenes del filial.

El Barça cumplió a rajatabla la parafernalia de un encuentro, para no ser acusado de abandonar premeditadamente la competición y aplicó el plan de cualquier cita. Estaban los vigilantes y guardias de siempre. Los jugadores, que ayer gozaban de día de fiesta, acudieron con sus automóviles particulares -ni habían preparado el partido ni había sido concentrados- a las 19.00 horas mientras la directiva se reunía media hora después. Sobre esa hora, la confusión era mayúscula. Jesús Gil, presidente del Atlético, se paseaba, a caballo del césped y del vestuario, pidiendo noticias, al igual que centenares de aficionados que se dieron cita en las gradas del Camp Nou, para no perderse el esperpento.

A las 20.30 horas, un empleado del club colgó de la pared las dos tablas con las dos alineaciones -la del Barça era Hesp; Puyol, Dehu, Abelardo, Sergi; Guardiola, Xavi, Gabri; Simao y Dani-. Sólo en ese instante se creyó en la posibilidad de que se celebrara el partido. Pero Nicolau Casaus, vicepresidente del Barça, rompió la consigna del silencio y lo aclaró rápido al concluir la reunión de la junta: "La decisión de no jugar es unánime. Estoy completamente de acuerdo. No implica esto romper con la Federación porque Joan Gaspart es nuestro representante. No había visto nada igual en setenta años" El Atlético estaba, en ese momento, calentando, mientras de la grada colgaba una pancarta en que se leía: "España teme otra noche mágica. Federación y medios corruptos". A las 21.00 horas, el equipo rojiblanco saltó al césped, corrió hasta el círculo central y saludó entre gritos de "¡A segunda, a segunda¡". Toda la directiva azulgrana estaba en el palco. Luego salió el Barça, que se acabó retirando. El Atlético se fue con el billete de la final en el bolsillo y convencido de que Hasselbaink había cumplido su segundo partido de sanción y podrá jugar el sábado en la Liga. La empresa Audiovisual Sport, que tenía los derechos de la retransmisión del partido por teletaquilla, anunció, mientras, que pedirá ser indemnizada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de abril de 2000

Más información

  • El club cumplió con el ritual previo del partido, presentó una alineación con 10 futbolistas y se retiró del campo