Chávez convierte a Venezuela en miembro decisivo del cartel

Venezuela ha sido clave en la puesta en marcha de la exitosa política que ha llevado a la OPEP a alcanzar su objetivo de subir los precios del crudo. El acercamiento que los venezolanos comenzaron a principios de 1998 con Arabia Saudí, el más poderoso de los miembros del cartel, se consolidó con la llegada al poder del presidente Hugo Chávez y el nombramiento de su ministro de Energía, Alí Rodríguez. De hecho, y como símbolo de esta nueva influencia de Venezuela en el cartel, Rodríguez fue elegido ayer nuevo presidente de la OPEP por un año.A pesar de que fue el anterior ministro, Erwin Arrieta, el que comenzó las negociaciones con saudíes y mexicanos para dar forma a los recortes de producción, fue Rodríguez, incluso antes de asumir el cargo de ministro, quien dio el visto bueno final a los pactos.

En 1998 hubo una reunión en Madrid, con México como mediador, que sirvió para que saudíes y venezolanos, enfrentados por acusaciones mutuas de incumplimiento de los acuerdos de recorte de producción, limaran sus diferencias. Arrieta presidió la reunión en representación de Venezuela, pero para entonces ya era un ministro saliente. Nunca se confirmó, pero Rodríguez, que ya había sido designado como futuro ministro de Energía por Chaves, estuvo en ese encuentro. Tres meses más tarde, con Rodríguez en el cargo, se produjo el tercer y definitivo recorte de producción de 1,7 millones de barriles. La cuotas se cumplieron a rajatabla entre abril y septiembre de 1999 y el precio del crudo subió de 10 a 30 dólares por barril.

Una táctica clara

La táctica de Chaves fue clara desde un primer momento: acercar a Venezuela, uno de los cinco miembros fundadores de la OPEP, al cartel y convertirlo en un miembro de peso. Para ello, Chaves no dudó en recortar la producción venezolana para trabajar en sintonía con el resto de los miembros. La OPEP ofrece a Venezuela, tercer mayor productor de la organización, la posibilidad de pertenecer a un poderoso grupo internacional y tener una fuerte influencia en sus decisiones.

No menos importante para el éxito de las políticas de la OPEP ha sido el acercamiento de Irán y Arabia Saudí, viejos rivales del Golfo Pérsico. La mejora de las relaciones entre ambos países se produjo a principios de 1999, cuando Irán fue invitado a participar en una reunión del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico (Arabia Saudí, Kuwait, EAU, Qatar, Bahrein y Omán).

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