"Vero, me estoy muriendo"

"Vero, me estoy muriendo". Ésas fueron las últimas palabras que dirigió Aitor Zabaleta a su novia, Verónica Olivenza, tras recibir la mortal cuchillada junto al estadio Vicente Calderón. Ésta describió, entre llantos que encogieron el ánimo de los asistentes a la vista, los últimos minutos de vida de la persona con la que iba a casarse. La testigo relató que cuando Aitor se volvió a reunir con ella a las puertas del estadio, tras el tumulto, le comentó que alguien le había pinchado y le mostró su jersey manchado de sangre.

"Creíamos que había sido en el brazo, sin importancia, pero poco después se sentó en una furgoneta de la Policía Municipal y su cara comenzó a ponerse blanca. Se echó sobre mí y me dijo: 'Vero, me estoy muriendo'. Luego, llegó una ambulancia y no volví a verle".

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Sentado entre el público que asistía a la vista, Javier Zabaleta, el padre de Aitor, sollozaba.

Otro momento emotivo para la familia fue cuando un agente judicial sacó de una bolsa precintada el jersey con sangre ennegrecida que llevaba Aitor.

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