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SION - JUGADOR DEL COMPOSTELA

El holandés gamberro

"Estoy hasta el gorro", sentenció José María Caneda, presidente del Compostela, después de que su delantero holandés Romano Sion fuese expulsado hace una semana en Leganés por agredir a un contrario. Aquejado de constantes lesiones, el futbolista apenas había jugado esta temporada, pero era la segunda vez en poco tiempo que dejaba al equipo en la estacada por liarse a porrazos con un contrario.Días antes, tras el encuentro de Copa del Rey en Montjüic frente al Espanyol, casi había llegado a las manos con el propio entrenador, David Vidal. Nada sorprendente en un futbolista que en apenas dos años ha acumulado un grueso historial de conflictos.

Hasta ahora, Caneda se lo consentía todo, confiado en que algún día explotase su indudable calidad. Pero en Leganés se colmó la paciencia del presidente, que al fin cortó por lo sano: le ha impuesto una multa de 10 millones de pesetas y le ha suspendido de empleo y sueldo.

"Nunca más volverá a jugar en el Compostela", ha prometido Caneda. No fue sólo la expulsión lo que encolerizó al temperamental presidente gallego, sino descubrir que el futbolista, sin que nadie lo supiera, se había llevado de tapadillo a la novia a la concentración del equipo gallego.

Uno más de los múltiples incidentes que ha protagonizado Sion desde que llegase al Compostela en 1998 procedente del Groningen holandés: se ha enfrentado a entrenadores, compañeros, médicos y aficionados; ha protagonizado más de un altercado en la calle durante sus habituales correrías nocturnas por la ciudad; se ha marchado a su país cuando le vino en gana y ha descuidado notoriamente su preparación cuando estaba recuperándose de alguna de sus numerosas lesiones.

En el vestuario del equipo, que se ha mantenido varias temporadas en Primera División en la segunda mitad de la década pasada, ya nadie -jugadores, empleados,hasta los aficionados- le soportaba, pero Caneda trató de aguantarle hasta el final. "Más oportunidades de las que le ha dado yo...", admitió el presidente tras los sucesos de Leganés, "pero es imposible, este chico tiene la cabeza llena de pajaritos".

No se explica

Lo que no ha explicado Caneda es por qué no le vendió cuando tuvo ocasión. Nacido hace 28 años en Surinam, como tantos grandes futbolistas holandeses, Sion se formó en la cantera del Ajax, donde ya descubrieron su gran talento y su insoportable carácter. El Compostela le fichó por sorpresa en su última temporada en Primera, y unos cuantos partidos le bastaron para llamar la atención.

Radomir Antic se lo quiso llevar al Atlético hace tres años, en la temporada posterior al doblete conseguido por el conjunto colchonero, y Manuel Ruiz de Lopera, presidente del Betis también se interesó por él. Caneda prefirió retenerlo y desde entonces no le ha dado más que disgustos. El futbolista vive en su mundo particular y todo lo demás le resulta indiferente, incluso su más que probable despido.

"Yo no soy culpable de nada", sostiene Sion, "es mi carácter. Cuando las cosas van mal, vienen a por mí", asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de febrero de 2000