Los camioneros franceses aplazan las protestas para negociar

Los camioneros franceses levantaron ayer la gran mayoría de las 70 barreras que mantenían colapsados desde el domingo por la noche varios pasos fronterizos del norte y puntos estratégicos del país. El levantamiento del bloqueo, iniciado por la CFDT -de orientación próxima a los socialistas- y secundado por la central comunista Confederación General de Trabajadores (CGT), fue adoptado tras una reunión de cuatro horas con el ministro de Transportes, Jean-Claude Gayssot. En ese encuentro, el ministro comunista convocó a los sindicatos y a la patronal del sector a una reunión conjunta, a celebrar el próximo día 8, en la que deben abordarse los incrementos salariales y una serie de puntos: horarios y compensaciones por el trabajo nocturno, asociados a la aplicación de las 35 horas semanales. Como en ocasiones precedentes, la Comisión Europea había amenazado a Francia con la apertura de un expediente de infracción si en el plazo máximo de nueve días no aseguraba la libre circulación de mercancías por su territorio.

La dirección del sindicato Fuerza Obrera (FO) se declaró anoche dispuesta a mantener el bloqueo, pero su actitud parecía más bien testimonial. "Traición", clamó el secretario de transportes, Roger Poletti, al conocer la noticia de que la CFDT y la CGT suspendían la acción.

París y otras siete capitales del país vivieron un día conflictivo con paros en los transportes públicos y manifestaciones por la aplicación de la nueva semana laboral de 35 horas en las empresas. Con todo, la jornada no fue todo lo apocalíptica que se imaginaban no pocos medios informativos franceses y los responsables de los servicios públicos.

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