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Entrevista:GLORIA FERNÁNDEZPERIODISTA

"El cemento ha hipotecado la calidad de vida de los granadinos"

La Caja General de Ahorros de Granada encargó hace más de un año a la periodista Gloria Fernández la compleja tarea de glosar la evolución urbanística de Granada en los últimos sesenta años. Y a Fernández -tras una cata arqueológica en la memoria de políticos, arquitectos y cronistas vivos- le ha crecido un libro de título pesimista: Nueva Granada. Destrozo de un paisaje. Fernández, periodista del Gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Granada, asegura que el texto "quiere demostrar cómo la moderna ciudad de cemento y hormigón ha hipotecado la calidad de vida de sus habitantes".Pregunta. ¿Tan nefasta ha sido la política urbanística en los últimos sesenta años como para destrozar el paisaje de Granada?

Respuesta. La manga ancha que disfrutaron los constructores para urbanizar sin control fue muy negativa. Las barriadas y sus edificios aparecieron como hongos, sin orden y sin tener en cuenta el pasado histórico, artístico y monumental de la ciudad.

P. ¿Qué actuación ha sido la más negativa?

R. El mayor culpable del desastre fue el Plan de Alineaciones, puesto en marcha por el alcalde Antonio Gallego Burín a finales de la década de los cuarenta. Fue entonces cuando se construyó la zona del Camino de Ronda y Fuentenueva, con grandes bloques en vertical, ajenos a la tipología de la edificación granadina. Gallego Burín creía que Granada tendría en el año 2000 unos 390.000 habitantes y se lanzó a construir sin límite. Situación que continuó en los sesenta y setenta.

P. ¿Cambió la tendencia en los ochenta?

R. Sí. El Plan General de Ordenación (PGO) de 1985, el único plan urbanístico democrático, es el que mejor plasma el espíritu de conciliación de la historia de la ciudad con sus necesidades actuales. Sus resultados se observan en la zona del Palacio de los Deportes, donde los grandes edificios de pisos disponen a su alrededor de buenos servicios comunitarios.

P. ¿Cuál es la mejor zona para vivir?

R. Quizá el barrio de Bola de Oro. Es un ejemplo de adaptación al paisaje de Granada. Las viviendas, al igual que en el Albaicín, se construyeron de baja altura y aprovechando los desniveles de las colinas.

P. ¿Y la peor?

R. La zona del Camino de Ronda es el ejemplo claro del aberrante urbanismo de Granada, una ciudad asfixiante y claustrofóbica, donde las calles no conducen a ningún sitio, sino que desembocan en más edificios.

P. ¿Qué opina de Almanjáyar?

R. Fue un error meter en pisos a la población gitana, que no estaba acostumbrada a este tipo de vivienda. No es extraño que usaran las bañeras y los bidés para cultivar plantas y construyeran cuadras en las calles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de enero de 2000