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Mussa Saib, otra víctima de Ranieri

Jugó una vez contra el Madrid, cuando jugaba en el Valencia, y perdió 0-3. Tal vez por eso, el argelino Mussa Saib, de 30 años, acude al duelo de esta noche no con la esperanza de poder "rivalizar" con el Madrid, sino simplemente con ganas de disfrutar. Saib es el futbolista más conocido, casi el único, del Al Nassr. Harto de que el entrenador del Tottenham le pusiera trabas a sus convocatorias con la selección argelina, Saib fichó por el cuadro saudí el pasado 17 de diciembre.Unas semanas le han bastado a Saib para advertir diferencias en el Al Nassr, "un club que ha llegado hace seis años al profesionalismo", con respecto al fútbol europeo. La más importante se refiere al presidente del club: "En Europa no es normal que un presidente esté tan encima, te acompañe a todas partes, sea casi un amigo. Y tampoco es normal que sea miembro de la familia real ".

Las obligaciones religiosas también convierten al cuadro saudí en diferente. El Ramadán le está dificultando la preparación de este torneo. "Ya acaba el viernes", dice Saib, "pero ha sido muy duro. No podemos comer ni beber de cinco de la mañana a ocho de la noche. No todos lo siguen, porque cuando estás de viaje hay una dispensa especial, es voluntario, pero yo sí". Saib define al Al Nassr como un "conjunto a la brasileña", que se deja llevar mucho por el toque y el ataque permanente. La mentalidad de sus compañeros es netamente ofensiva, y eso es lo que ahora trata de equilibrar el entrenador, Milan Zivadinovic. "El míster les está enseñando a defender". Las carencias, según él, radican "en la preparación física y mentalidad, en orden táctico". El entrenador le pidió ayuda ayer por la mañana. Le dijo que hablara con sus compañeros y les contara cosas del Madrid, pero el argelino acogió el encargo con escepticismo: "Para jugar un Mundial y enfrentarte al Madrid no hace falta motivación".

Unos meses permaneció Saib en España. Aguantó lo que Jorge Valdano en el banquillo del Valencia. Llegó Ranieri y pasó a la lista de damnificados del italiano. El argelino es de perfil técnico, luego, según el libro de estilo de Ranieri, al banquillo: "Yo creía que tenía sitio en el equipo y no acepté ser suplente. Me fui. Tenía la sensación de que hiciera lo que hiciera no iba a jugar con Ranieri. Es que no era sólo mi caso. Romario, Ortega, Carioca... Mira ahora en el Atlético Juninho, Valerón... Si yo fuera el único pensaría que no soy bueno, pero han sido tantos..."."A Ranieri", insiste Saib, "sólo le gustan los jugadores que trabajan y corren. Es importante, pero hay más cosas. Su fútbol no es espectacular; es jugar ocho atrás y dos arriba al contragolpe".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de enero de 2000