FÚTBOL 17ª jornada de Liga

Fútbol sin emociones en Anoeta

La Real tenía un pase y el Valencia decidió no hacer sangre. La diferencia entre ambos equipos es abismal aunque el marcador resultó minimalista. El equipo de Héctor Cúper ha conseguido coser el balón al pie, moverse con inteligencia trazando diagonales con mayor solvencia que los árbitros, funcionando como un acordeón afinado. Le falta combinar a sus estrellas para dar el do de pecho. Mendieta vuelve a ser el jugador portentoso que se presentó en la sociedad futbolística hace unos años, pero Piojo López ha bajado el pistón considerablemente y el Valencia sufre una cierta orfandad ofensiva.El equipo de Clemente es lo contrario: un grupo atenazado por el miedo, que corre en dirección contraria y encuentra en el balón su mayor enemigo del partido. No le dura un instante y su desorden es tan manifiesto que a la media hora de partido había arrancado los primeros silbidos de desaprobación desde las tribunas de Anoeta.

REAL SOCIEDAD 0 - VALENCIA 0

Real Sociedad: Alberto; Corino (López Rekarte, m. 14), Loren (Mutiu, m. 45), Pikabea, Aranzabal; Guerrero, Gomez; Aranburu, Idiakez, De Pedro (De Paula, m. 71); Sa Pinto.Valencia: Palop; Gerardo, Bjorklund, Djukic, Pellegrino; Milla, Farinós, Kily González (Óscar, m. 65); Mendieta; JUan Sánchez y Claudio López (Vlaovic, m. 89) Árbitro: García Aranda. No hubo amonestaciones Unos 20.000 espectadores en Anoeta.

El Valencia sometió a la Real desde el calentamiento previo al partido. Su autoridad resultaba tan evidente como su ineficiencia en el remate. Mendieta, ubicado como media punta auténtico (es decir medio y delantero a la vez), emergía como un prodigio de voluntad y sabiduría sin que Gómez o Guerrero encontraran la manera de taponar los huecos.

La Real adecentó su imagen en la segunda mitad pero todo se quedó finalmente en un empate sin emociones fuertes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 22 de diciembre de 1999.

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