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Álvarez del Manzano afirma que los Villa de Madrid premian la cultura "sin apellidos políticos"

El poeta José Hierro, repuesto de un reciente problema de salud, puso ayer voz al agradecimiento de los 19 premiados con los galardones Villa de Madrid 99, que el Ayuntamiento de la capital otorga a creadores, artistas y profesionales de los medios de comunicación. El alcalde, José María Álvarez del Manzano, destacó, bajo las vidrieras del Patio de Cristales de la Casa de la Villa, que el Ayuntamiento concede estos premios, cuya dotación va de medio millón a dos millones de pesetas, para "extender y popularizar" la cultura "en virtud de su calidad" y sin "apellidos políticos".

José Hierro, poeta de la generación del 50, conocido por sus ideas de izquierda y su posición antifranquista, recibió el Premio Francisco de Quevedo por su última obra, Cuaderno de Nueva York, uno de cuyos poemas leyó emocionado el primer teniente de alcalde, Juan Antonio Gómez-Angulo. "La tarea [de hablar en nombre de todos los premiados] es grata porque es de bien nacidos agradecer los favores recibidos", dijo José Hierro, en una alocución breve pero intensa. "Pero también es duro, porque, al ser portavoz de muchos, no se puede poner a las palabras la intensidad y el calor que desearía para que no queden en un mero ejercicio de cortesía", continuó.Carmelo Encinas, que recibió el premio de radio Guillermo Marconi como responsable del programa El Foro, de la cadena SER, estuvo de acuerdo en que la concesión de estos premios no tiene en cuenta los colores políticos. "En nuestro programa hablamos de todo lo que pasa en Madrid y muchas veces hemos informado de asuntos que no favorecían precisamente al equipo de gobierno municipal", recordó. Por su parte, la concejal de Cultura, Educación, Juventud y Deportes, María Jesús Fraile, explicó que este programa radifónico "refleja la realidad cotidiana de la vida en Madrid".

Desde 1946

Fraile también se refirió a las razones por las que descollaron el resto de los galardonados. Como Salvador García, premio de largometrajes Luis Buñuel por la película Mensaka. "Destaca por su calidad estética y porque muestra con agudeza aspectos poco obvios de la ciudad". El premio de cortometrajes fue para Sergio Catá.

Estos premios nacieron en 1946, cuando se instituyó el Lope de Vega de Teatro. Este año se ha incorporado por primera vez el Lucio Muñoz de Grabado, en homenaje a este artista fallecido en 1998. Han sido dos jóvenes quienes han recibido estos dos premios. El primero fue para Luis Miguel González Cruz por su obra Eterno retorno, una "audaz propuesta escénica", según la concejal. Javier Pérez Gil recibió el de grabado "por su dominio de la técnica". La pintura de Manuel Saro obtuvo el Francisco de Goya, y la sucesión de figuras humanas de la cerámica de Manuel Sánchez Algora, el Daniel Zuloaga. La fotografía Arquitectura, de Aitor Ortiz, le hizo merecedor del premio Kaulak por una imagen que "refleja la arborescencia de la gran selva urbana". La escultura en mármol Luna nueva, de Alberto Bañuelos, puso al jurado a favor de esta obra, cuya blancura "resalta un astro de vacío".

"Es la primera vez que vengo al Ayuntamiento", admitió la actriz Amparo Baró, galardonada con el María Guerrero, "y ha sido para recibir un premio muy especial, porque, aunque no soy de aquí, en esta ciudad están enterrados mis padres". "Además, los actores necesitamos el reconocimiento de los demás, y esto representa un impulso muy fuerte", concluyó. Por su parte, José Luis Gómez, director del Teatro de la Abadía, recibió el Ricardo Calvo por su actuación en las obras Las sillas, de Ionesco, y El señor Puntilla y su criado Mati, de Bertoldt Bretch.

Jesús Mosterín se hizo con el Ortega y Gasset de Ensayo y Humanidades por Digan los animales, reflejo de unas emociones que demuestran "que los humanos no son tan diferentes". El Ramón Gómez de la Serna de Novela fue para Ramón Buenaventura. De su obra El año que viene en Tánger, dijo Juan Antonio Gómez-Angulo que es "de lo mejor" que ha leído este año.

El Atlas criminológico de Madrid, de Felipe Javier Hernando Sanz, mereció el premio de investigación municipal Antonio Maura. El Mesonero Romanos de Periodismo fue para Ignacio Amestoy, redactor de El Mundo, por su artículo Valle-Inclán, la noche de las luces, que describe "los lugares que guardan la memoria de este autor del 98", como recordó Fraile. Antonio de Lara, Tono, se llevó el premio de humor gráfico Ricardo Cámara por sus viñetas en La Vanguardia, que recogen "con humor e ironía el riesgo que supone Vivir en Madrid", título de la serie. Finalmente, Eliseo Parra consiguió el premio de Música Popular, y Zulema de la Cruz, el de Composición Musical Maestro Villa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de diciembre de 1999

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