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El PSOE encarga a sus 52 cabezas de lista la difusión del programa

Las prisas del PSOE por aprobar las candidaturas antes de Nochebuena tienen por objeto que sus cabezas de lista emprendan, a partir del 7 de enero, la explicación en sus respectivas provincias, pueblo a pueblo, del programa que Joaquín Almunia piensa aplicar si consigue la presidencia del Gobierno. El comité que elabora el programa trabaja a un ritmo frenético para que la ejecutiva del lunes haga la primera lectura y enmiende lo que crea oportuno. La ejecutiva confía en que la confección de listas se haga con el menor ruido posible

La dirección del PSOE pedirá a sus militantes un esfuerzo humano para la cita electoral del 2000 que iguale al de las elecciones de 1982, ya que en el partido se tiene la sensación de que la victoria es posible.Al candidato a la Presidencia, Joaquín Almunia, se le exige más que a nadie, pero la organización considera que el esfuerzo debe ser colectivo. Por ello, en esta ocasión se quiere dotar a los cabezas de lista de cada provincia de un papel de máxima relevancia. Se pretende que el candidato socialista de cada circunscripción sea conocido en todos los pueblos de su demarcación lo que implica un trabajo muy activo "pueblo a pueblo y puerta a puerta", como señala un miembro del comité electoral. La cúpula socialista parte de la certeza de que los medios de comunicación no les serán propicios durante la campaña, por lo que van a buscar "el contacto directo" para llegar al máximo número de ciudadanos.

La estrategia de "cercanía" a los ciudanos es la que sus expertos electorales han aconsejado a los dirigentes socialistas para esta campaña de las legislativas, algo que se aplicará también al programa electoral. "Frente a la España de los grandes bloques de poder económico y mediático, los socialistas queremos presentarnos como los defensores de la gente, de la inmensa mayoría", dijo a este periódico un miembro del comité electoral. La plasmación de esta "preocupación por los problemas reales" es la tarea que el responsable del programa electoral, Juan Manuel Eguiagaray, está llevando a cabo junto a Manuel Escudero, Alberto Torres y Jordi Sevilla, que en estos días trabajan para que, el lunes, los miembros de la ejecutiva federal puedan hacer la primera lectura del borrador. A partir de ahí, los propios miembros de ese órgano de dirección harán las enmiendas que consideren convenientes para someter el texto al comité federal que se celebrará previsiblemente el próximo día 23 de diciembre.

Con el afán de los socialistas de hacer propuestas de manera continuada, tal y como hacen desde hace dos meses una vez a la semana, se perderá el factor sorpresa, algo que no parece preocuparles porque el objetivo es que haya tiempo suficiente para difundirlas. El próximo sábado, Joaquín Almunia expondrá sus iniciativas en materia de Sanidad.

Este proceso de propuestas y, por tanto, de mensajes positivos, puede verse alterado por las habituales trifulcas que se derivan de la elaboración de candidaturas. De momento, para sorpresa de la dirección, las cosas no van demasiado mal y tan sólo hay conflictos en media docena de sitios. Una de las explicaciones que se dan para justificar la paz interna en esta ocasión es la de que acaban de celebrarse elecciones municipales y autonómicas y los que no veían fácil su inclusión en listas al Congreso y al Senado ya optaron por los ayuntamientos y los parlamentos autónomos.

Por otra parte, los esfuerzos de algunos colectivos para plasmar en estas elecciones un acercamiento de toda la izquierda parecen abocados al fracaso. El grupo No Nos Resignamos organizó el pasado jueves un acto en Madrid en el que participaron dirigentes del PSOE, como Juan Manuel Eguiagaray y Rosa Díez, Cristina Almeida, de Nueva Izquierda, y José Francisco Mendi, del sector crítico de Izquierda Unida, así como representantes de otros colectivos. En estos momentos sólo hay posibilidades de listas unitarias en Cataluña para el Senado, y se fragua un pacto en Aragón y Baleares para seguir en el camino que se emprendió en las elecciones autonómicas.

Lo previsible, por tanto, es que se llegue a las elecciones con una candidatura del PSOE-Progresistas, en las que entra Nueva Izquierda, con alguna incorporación de independientes. Izquierda Unida irá por su lado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de diciembre de 1999

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