FÚTBOL 14ª jornada de liga

Nuevo empate, tedio y polémica

Athletic y Real Sociedad igualan tras anular el árbitro dos goles legales a los rojiblancos

En los viejos tiempos, los debates entre el Athletic y la Real se entretenían con disquisiciones solemnes sobre las vísceras de los rojiblancos y la calidad de los blanquiazules. Y así se mataba el tiempo y se vencía el aburrimiento de unos partidos tediosos y vacíos de fútbol. En el tiempo presente, la animación corresponde al banquillo. Clemente y Luis Fernández se entretuvieron ayer jugando al escondite hasta el último minuto. El uno con sus defensas -Clemente-, el otro con sus delanteros -Fernández-. Todo un debate para suscitar expectativas y esconder humildades.En el Athletic de Fernández prevalece la urgencia y la voluptuosidad. En la Real de Clemente no prevalece nada. Por eso el primero llenó el campo de delanteros y condenó a sus centrocampistas a un diagnóstico de tortícolis. Clemente, ocupó ese desierto con una colección de jugadores que aportan más voluntad que talento.

ATHLETIC 1

REAL SOCIEDAD 1Athletic: I. Etxeberria; Lacruz, Alkorta, Carlos García, Felipe (Edu Alonso, m. 87); Urrutia, Guerrero (Javi González, m. 81), Alkiza (Larrazabal, m. 80); J. Etxeberria, Urzaiz y Ezquerro. Real Sociedad: Alberto; López Rekarte, Loren, Pikabea, Aranzabal; Kühbauer Gómez; De Paula (Aranburu, m. 59), Idiakez (Llorente, m. 64), Mutiu (Bonilla, m. 45); y Sa Pinto. Goles: 1-0. M. 26. Joseba Etxeberria empalma un despeje de Alberto, tras un saque de esquina. 1-1. M. 65. Aranburu culmina con un precioso tiro cruzado, tras un centro. Árbitro: Fernández Marín. Amonestó a De Paula, López Rekarte, Felipe, Gómez. Loren y Larrazabal Unos 40.000 espectadores en San Mamés. Alberto fue golpeado por una botella. Clemente no escuchó más silbidos de los esperados al entrar en el campo y luego prácticamente ninguno durante el partido.

El partido se retrotraía a los viejos tiempos: uno atacaba y otro jugaba. Uno, el Athletic asustaba; otro, la Real se manifestaba con más orden y confianza en el terreno. Pero el fútbol se define más allá de los banquillos. Por ejemplo, tiene mucho que ver con la actitud individual o las cualidades de los futbolistas. Joiseba Etxeberria reune las condiciones naturales para subvertir el orden establecido en cualquier pizarra. Cuando mejor jugaba la Real, cuando más arcaico resultaba el Athletic, se sacó de la bota un disparo que atravesó una tupida línea defensiva y se alojó en la red. La oferta del Athletic es única: llegar cuanto antes al área y conceder siempre algún obsequio defensivo.

El Athletic concluyó la primera mitad con un error arbitral, como si Fernández Marín se resistiese a que el partido concluyera antes de lo previsto. Su auxiliar no vió un claro penalti de Gómez a Ezquerro y sí advirtió, en la misma jugada, una mano del rojiblanco, fruto del desequilibrio y no de la intención. Conclusión: el posterior gol de Lacruz fue anulado. Un exceso de agudeza o una contribución a la polémica que todo derby que se precie debe llevar dentro.

El balón fue de la Real, el campo y la prisa también. El Athletic, siempre arcaico, se metió en la caverna y esperó que la fortuna le deparase lo que su inteligencia no le proponía. Una actitud de absoluta humildad.

El gol de Aranburu ratificó las expectativas, las que todo el campo advertía casi desde que Etxeberria consiguió el primer gol. La Real no sólo se ordenó, sino que creció hasta concebir la esperanza de acabar ganando un partido en el que creyó con más humildad que gloria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de diciembre de 1999.

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