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¿Ocurrencias?

NEGRITASSería más que curioso ver cómo los políticos preparan sus intervenciones públicas. Saber si se las estudian. Observar cómo se reparten una u otra consigna. Proclamas que, después, según la destreza interpretativa del orador, dan como resultado una ocurrencia de lo más imaginativo y espontáneo, o, por el contrario, hunden en la miseria al demagogo de turno. Puro artificio, mucho asesor y, justo es reconocerlo, horas de dedicación y trabajo.La prueba de todo ello tuvo lugar el pasado martes en la rueda de prensa organizada en Córdoba por el grupo del Partido Popular en la Diputación. Según la convocatoria cursada a los medios, estaba prevista la intervención de la portavoz del grupo, María Jesús Botella, y la del viceportavoz, Ricardo Rojas. A éstos debían de acompañarles José Antonio Nieto y Miguel Ángel Torrico, ambos, diputados populares en la institución provincial. Tras los oportunos cafés, minutos de cortesía y comentarios sobre el tiempo, se hizo evidente que la cuñada de Aznar llegaba tarde a la cita.

Por respeto a los medios, el veterano Ricardo Rojas tomó la batuta del acto. Sin ningún problema, empezó la exposición de su grupo acerca de la gestión de PSOE e IU en sus 100 primeros días al frente de la Diputación. "Nos gustaría hacer un balance positivo, pero no podemos"; "la presencia de los delegados de cada área es como la procesión del silencio, vagan por los pasillos sin hacer nada"; "llama la atención que el presidente defina el cogobierno como algo monolítico y sin fisuras"...

En plena intervención de Ricardo Rojas, María Jesús Botella irrumpió en la sala tomando el asiento que le correspondía. Tras las oportunas explicaciones -se había alargado la visita al médico: disculpa aceptable, sobre todo si se tiene en cuenta que está embarazada-, asumió su papel de portavoz, cortando la intervención de su compañero de grupo.

Adivinen qué.

Pues eso, exactamente lo mismo. Los cinco minutos de actuación del viceportavoz fueron declamados sin apenas cambios por la señora Botella.

Palabra a palabra, chiste a chiste, una ocurrencia -es un decir, claro- tras otra. Que si el silencio, que si el monolito... y todo ello apenas mirando los papeles de reojo. Si no se lo estudian, que nos lo expliquen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 28 de octubre de 1999.

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