Presión externa
El IPC español se acercó a la peor de las previsiones, y la tasa interanual de inflación, ahora en el 2,4%, ha servido de referencia para la última revisión del Gobierno. La Bolsa, lejos de descontar la desviación del IPC y el escaso acierto de los responsables económicos, se dejó llevar durante toda la mañana por la inercia de los mercados europeos y por el engañoso cierre de Nueva York en la tarde anterior.Para demostrar la baja correlación que existe en estos días entre el mercado de valores español y los datos económicos, hubo que esperar a que en Estados Unidos se hiciera pública la cifra de ventas al por menor del mes de agosto, que ha crecido el 1,2%, cuatro décimas más que lo previsto por los analistas, y ha servido de anticipo a la publicación del IPC estadounidense, que se hará hoy mismo.
La Bolsa de Nueva York abrió a la baja y pronto llegaba a perder 129 puntos, lo que arrastró con fuerza a los confiados mercados europeos. Al cierre, Nueva York perdió un 1,09%, 120 puntos. El índice madrileño perdió el 1,19% y en dos días acumula un recorte del 2,03%, mientras que el índice selectivo Ibex 35 bajaba el 1,41% y vuelve a entrar en números rojos en este año.
El mercado de deuda también pasó de una mañana tranquila a sufrir otro pequeño descalabro. La rentabilidad a 10 años pasó al 5,39%, nuevo máximo anual, y añade presión a los tipos de interés, coincidiendo así con el mercado estadounidense, en el que los inversores empiezan a dar por hecha una nueva subida de los tipos de interés hasta el nivel que tenían antes de que se desatara la crisis en Japón y América del Sur.
El euro ofreció a los inversores el único dato positivo de la jornada, con una ligera reacción frente al dólar y el yen, que en el mercado de divisas atribuían a la nueva intervención del Banco de Japón para frenar la escalada de su moneda. El cambio oficial del euro fue de 1,0362 dólares y de 110,25 yenes, aunque a última hora bajó a 1,0340 dólares y 109,15 yenes.


























































