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Hay que saber descansar en vacaciones

"Los periodos de descanso son como pequeñas regresiones", dice la psiquiatra Inés Martín Durán, del Área de Salud Mental del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Y lo explica: "El ser humano no puede vivir en constante progresión, haciendo siempre algo... De vez en cuando tiene que retroceder a situaciones que creía ya superadas". De ahí, según esta psiquiatra, la necesidad que tienen la mayoría de las personas de "hacer cosas" en vacaciones porque si no, dice, "se aburren". "En realidad", añade, "lo que nos pasa es que nos negamos a mirarnos hacia dentro, y preferimos seguir ocupados... aunque sea un tiempo de ocio". "No queremos sentir para no tener que pensar", afirma. Y eso no es descansar, desde luego. Descansar, según la especialista, es dejarse llevar. "Hacer lo que a uno le apetezca" sin ponerse condiciones, ni horarios, ni planteamientos previos. Y, además, aceptarlo. Por eso, esta psiquiatra reivindica más periodos de descanso. "Creo que deberíamos tener, cada seis meses de trabajo, un mes para nosotros". Las depresiones del fin de semana, la hiperactividad, la angustia que se siente si no se cumplen los planes, son síntomas inequívocos, dice Martín Durán, de que no sabemos descansar. Para reponer energías físicas y psíquicas es necesario desconectar de la actividad que se ha estado desarrollando durante el año. Lo pide el cuerpo. A veces, lo exige. ¿Cómo? Provocando la gripe, catarros, o dolores de cabeza. Dormir es muy importante, y soñar, más. Porque, según la psiquiatra, durante los sueños se renuevan energías y con ellos se eliminan tensiones que si no hubiese sueños aflorarían durante la actividad normal del día, provocando más fatiga. Lo importante es saber parar el reloj interno, y observarse. "No hay ningún problema en pasarse un mes sin hacer nada, si es eso lo que apetece. Al contrario, es muy saludable", concluye.

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