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La Comunidad llevará a todos los niños rumanos a un colegio sin alumnos españoles

Los niños rumanos expulsados de Malmea seguirán sin tener compañeros de clase españoles ni de otras nacionalidades. La consejera de Servicios Sociales, Pilar Martínez, anunció ayer en la Asamblea que ha decidido escolarizar a estos chavales en un colegio abierto sólo para ellos en lugar de matricularlos en las escuelas cercanas a los campamentos donde serán trasladados la próxima semana. El centro al que van a acudir es el Miguel Hernández, de Latina, al que ya asistieron en el último trimestre de este curso. La consejera de Servicios Sociales explica que se ha optado por escolarizar a estos niños en un centro aparte "porque, según las ONG que trabajan con ellos , eso facilita su seguimiento social". "Podríamos cambiar de criterio si es necesario", añade. PSOE-Progresistas discrepa y propone que se matricule a estos niños rumanos en los mismos colegios a los que acuden el resto de los escolares que viven en Madrid. "Si le les aloja en guetos y van sólos a un colegio no va a haber integración", explica la portavoz parlamentaria socialista, Cristina Almeida. El resto de los niños inmigrantes que llegan a Madrid son escolarizados en los mismos centros públicos (sobre todo) y concertados (los menos) a los que asisten los españoles.PASA A LA PÁGINA 3

La Comunidad alerta sobre la mendicidad infantil que practican algunas familias rumanas

VIENE DE LA PÁGINA 1 La consejera de Servicios Sociales, que ayer compareció en la Asamblea de Madrid para explicar a los diputados los pasos dados por su Gobierno para resolver el problema de los rumanos de Malmea, alertó sobre la mendicidad infantil que practican algunas de estas familias. Mencionó la costumbre de algunos padres de mendigar o vender revistas como La farola acompañados de sus hijos de corta edad para hacer hincapié sobre los problemas de marginalidad de estos inmigrantes que van a dificultar su integración. Martínez calificó la expulsión de las familias rumanas del barrio de Malmea (Fuencarral) el pasado 8 de julio de operación "higiénico sanitaria" de limpieza de un campamento insalubre y aseguró que el Ejecutivo regional se enteró de ella "por la prensa". "Después nos hemos puesto a trabajar, y entre los días 11 y 13 de este mes tendremos ya listos tres de los cuatro campamentos adonde vamos a trasladar a los 355 inmigrantes (160 de ellos niños) que viven ahora en el Camino de San Roque (Fuencarral)", añadió. Estas familias fueron trasladadas a San Roque por el Ayuntamiento de Madrid el pasado 10 de julio, dos días después de su expulsión de Malmea. Desde ayer los chavales del campamento acuden, de 9.00 a 18.00 horas, a una escuela de verano en un recinto de Cáritas ubicado en Cercedilla. Según indicó la consejera, ayer, en el momento de subir al autobús rumbo a la localidad serrana hubo un problema con una familia que quería que también su niño montase, cuando no había vivido antes ni en Malmea ni en San Roque. "Se está produciendo un efecto llamada y nos llegan familias rumanas de otras provincias", añadió. Tanto IU como el PSOE calificaron de "tercermundista" la actitud de las instituciones de dejar deambular a estas familias durante días sin ofrecerles soluciones. Insistieron también en la necesidad de que los cuatro campamentos donde van a ser realojadas se encuentren cercanos a la población y a servicios básicos. Sin embargo, los cuatro terrenos elegidos para alojar a estos inmigrantes en campamentos con cocinas, comedores, baños y tiendas de campaña con literas se encuentran alejados del núcleo urbano. Dos de ellos, el del camino del Espinillo (Vicálvaro) y el de la cañada de los Canteros (Vallecas Villa) están ubicados en eriales, junto a una mina de sepiolita el primero y en las proximidades del basural de Valdemingómez el segundo. "Todo es mejorable, pero esperamos dotar bien esos espacios para que sean lugares dignos y, además, no podíamos pasarnos todo el verano buscando otra solución", concluyó. Los inmigrantes se alojarán en estos asentamientos, donde contarán con apoyo social, durante tres meses. Al cabo de ese tiempo las instituciones decidirán qué se hace con cada una de las familias según su nivel de integración. Ahora todos ellos están acogidos en Madrid "por razones humanitarias". "En tres meses no da tiempo a nada, no debiéramos ponernos plazos que luego no se pueden cumplir", dijo Almeida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de agosto de 1999

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