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Roberto Matta muestra su visión gráfica del poeta Rimbaud en la Casa Natal de Picasso

Nació el 11 del 11 de 1911 a las 11 de la mañana en Santiago de Chile, porque "el vientre de mi madre estaba allí". A los 22 años era delineante en París con Le Corbusier. Poco después, tras conocer en España a García Lorca y Dalí, vio que lo suyo era la pintura. Asombró a Bretón y, bajo la influencia de Duchamp, Tanguy, Ernst y el propio Dalí renovó el surrealismo fundiendo la tradición precolombina y dando paso al expresionismo abstracto norteamericano. Hasta el próximo 29 de agosto la Casa Natal de Picasso acoge una selección de grabados de Roberto Matta.

Los grabados seleccionados en esta muestra, con la que la Casa Natal de Picasso afronta el periodo estival, recrean el libro del poeta precoz y genial Artur Rimbaud Una temporada en el infierno. "Su primera contribución a la pintura surrealista, y la más importante, fue el descubrimiento de regiones del espacio desconocidas hasta entonces en el mundo del arte". Eso dijo de Matta Marcel Duchamp en 1946. El polifacético chileno -arquitecto, poeta, filósofo, ingeniero, pintor, escultor, artista total y visionario- miró a lugares donde nadie había mirado antes, uniendo al surrealismo europeo la tradición plástica y cosmogónica americana y transportando luego a Estados Unidos en los años cuarenta toda esa mixtura para alumbrar a la generación de los Ashille Gorky, Pollock o Motherwell. Desde entonces su influencia no ha dejado de crecer. En 1992 recibió el Príncipe de Asturias de las Artes. El lunes, el Reina Sofía clausuró una gran antológica dedicada a la obra de Matta. La muestra que acoge hasta el 29 de agosto la sala de la Casa Natal de Picasso reúne una veintena de grabados procedentes de la colección Polígrafa adquiridos por la fundación municipal dedicada al pintor. Pertenecen a una serie realizada a finales de los 70 bajo la influencia del libro de Rimbaud Una temporada en el infierno. Paisajes cosmogónicos rojizos donde flotan extrañas cajas de Pandora, energías que explotan y fluyen, masas orgánicas que se autofornican y pliegos ilustrados del libro de Rimbaud componen la muestra. Paralelamente ayer se inauguró en la segunda planta de la Casa Natal una muestra de los grabados que Picasso hizo en 1949 para ilustrar el libro de Aimée Cesaire Le Corps perdu procedentes de una donación de Christine Picasso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de junio de 1999

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  • El polifacético artista chileno fue uno de los miembros del grupo surrealista