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TRIBUNA

En un segundo

- En el límite. Qué tenue es la línea que separa el éxito de lo demás... y cuánto cuesta superarla. Ayer, España desarrolló un encuentro grande y tenso, tuteó -superó en fases de la segunda parte- al gigante ruso y sin embargo se quedó fuera. Las grandes citas deportivas se suelen resolver en pequeños detalles y eso es lo que pasó ayer. Una pérdida de Urdangarín a siete segundos, una descalificación inexistente a Barrufet a falta de cinco segundos y un gol de Tuchkin en el último segundo alejaron a España de la final. ¡Qué fuerte! - La fuerza psicológica. Entre los pequeños duelos del partido cabe resaltar el que se produjo a cerca de 40 metros de distancia. Barrufet -29 años- y Lávrov -37- se disputaban el honor de ser el mejor portero del mundial. Lávrov ejerció su fuerza intimidatoria desde la vehemencia, la pasión y la provocación; Barrufet, desde el equilibrio, la madurez y la confianza. Ganó el ruso -Barrufet estuvo bien y tiene toda una vida por delante- porque amedrentó a los lanzadores -excepto a Lozano- y mostró mejores estadísticas (16 paradas por 12 de Barrufet).

- Diferencias. Tuchkin y Kudínov desde fuera y Torgovánov en el juego interior desequilibraron la balanza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de junio de 1999