CiU registra uno de sus peores resultados en Barcelona y lo achaca a sus pactos con el PP

Nadie, ni los más agoreros, había sido capaz de pronosticar una debacle como la sufrida por CiU en las municipales. Ayer, en el cuartel general de la coalición nacionalista, tan sólo Pere Esteve, el candidato europeo, esbozaba alguna sonrisa. Al resto de los líderes, incluido Jordi Pujol, se les desencajó el rostro. No había para menos: el desastre de CiU se extendió por todo el territorio y su acariciado buque insignia, Barcelona, había zozobrado por enésima vez: 10 concejales y uno de los peores resultados de su historia. Un comentario circulaba entre corrillos: "Hemos pagado los pactos con el PP".

El análisis oficial que los líderes de CiU hacían de los resultados distaba mucho de la evaluación de pasillos. Pere Esteve, secretario general de CDC, enumeró una serie de poblaciones en las que habían revalidado la mayoría y reiteró a última hora de la noche que CiU era la fuerza municipal más votada. Algo que se le supone a la formación política, que, con 806 listas, es la que más candidaturas presentaba. Esteve negó que su discurso fuera triunfalista. Él y el secretario de organización, Felip Puig, se escudaron en que no disponían, pasados 30 minutos de la medianoche, de ningún resultado definitivo. A esa hora, la mayoría de los invitados habían desaparecido de la sede electoral de CiU, en un céntrico hotel. No había nada que celebrar, y menos en Barcelona. Los más pesimistas, una minoría, susurraban: "Es el principio del fin". Pujol reconoció que una de las cuatro ruedas del coche -símil que utilizó durante la campaña para designar las cuatro elecciones que se celebrarán- "ya se había desinflado". El único motivo de alegría podía ser la revalidación del tercer eurodiputado, pero ante los pésimos resultados municipales se impuso el desánimo y, en las evaluaciones, la moderación. Fuentes del partido afirmaron que CiU ha pagado con creces sus pactos con el PP tanto en Madrid como en el Parlament, lo que ha provocado un trasvase del voto hacia la izquierda. Y en Barcelona, una hipotética alianza con los populares ha pesado sobremanera en los resultados. Además, miembros de la candidatura reconocieron que no se ha sabido trasladar a los electores un mensaje claro. Con 10 concejales -al final de la noche hubo un momento de satisfacción cuando se confirmó la entrada en el consistorio de Oriol Pujol Ferrusola-, se impondrá una oposición al más puro estilo. "Seremos duros e implacables con Clos", aseguró un miembro de la lista de CiU. Un mensaje radicalmente contrario al ofrecido por Joaquim Molins en su primera comparecencia, en la que asumió "sin paliativos los malos resultados de Barcelona". El candidato declaró que hará una "oposición responsable". Los pactos con el PP no aparecían como el único motivo del desastre. Otras fuentes apuntaron a la débil organización territorial. "Algunas listas han sido puramente jacobinas, primando lo que decía la dirección sobre la realidad del propio municipio. Algo habrá que cambiar, o al menos reflexionar después de estos resultados", comentaba un destacado miembro del partido.

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