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El dúo Epelde eta Larrañaga repasa la tradición vasca en un disco

La compañía donostiarra Elkarlanean continúa desempeñando el papel de principal motor de la reactivación y conservación de la trikitixa. Para lograrlo, no ha dudado en dar oportunidades a jóvenes valores que oxigenan el folclore autóctono adaptándolo al flojo corsé del pop y del rock, pero también recupera el formato original del bikote. Es el caso de Epelde eta Larrañaga, quienes apoyándose básicamente en los bien avenidos acordeón diatónico y pandero han confeccionado un álbum titulado Elkarren ondoan. El disco, producido por Joseba Tapia, constituye un repaso a buena parte de la tradición musical vasca y, con el sabor de las añejas romerías, no olvida géneros como el fandango, la porrusalda, la biribilketa, el pasodoble, el vals o el arin-arin. Elkarlanean, a través del subsello Triki, materializa de esta manera una vieja ilusión del bertsolari Anjel Larrañaga (Azkoitia, 1947), quien desde hace años proyectaba fundir en un trabajo sus textos y la pericia de un trikitilari. El músico escogido ha sido Tomás Soraluze, Epelde (Azkoitia, 1945), cuyo auditorio natural se encuentra también en las plazas de pueblo que, desde temprana edad, ha animado con su pequeño acordeón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 1999