FÚTBOL 34ª Jornada de liga

El Atlético fue un bálsamo

El Zaragoza se reconcilia con su público gracias a los rojiblancos

El Atlético actuó de bálsamo en La Romareda. La absoluta carencia de gol que exhibieron los rojiblancos y su falta de fuelle permitió que el Zaragoza se reencontrara con su público. Incluso hubo espacio para que Gustavo López y Kily González dejaran constancia de su calidad futbolística, deleitaran al graderío y confirmaran que conforman la sociedad más peligrosa del equipo aragonés.El partido resultó trabado y táctico, dominado por las estrategias de banquillo. Pero favorable al equipo que demostró mayor calidad individual y, sobre todo, más capacidad ante la portería contraria.

El Atlético marcó el ritmo y mostró sus mejoras formas mientras tuvo el balón, lo que no sucedió más allá de veinte minutos en cada periodo.

ZARAGOZA 2

ATLÉTICO 0Real Zaragoza: Juanmi; Cuartero (Pablo, m. 7) , Aguado, Paco, Sundgren; José Ignacio, Acuña, Garitano (Aragón, m. 83), Kily González; Gustavo López y Yordi. Atlético de Madrid: Molina; Aguilera, Torrisi, Chamot, Serena; Venturín (Roberto, m. 54), Mena, Juninho, Baraja (Solari, m. 62); González (Njegus, m. 82) y José Mari. Goles: 1-0. M. 29. Gustavo López lanza una falta lateral sin aparente peligro que entra ante la pasividad de la defensa atlética. 2-0. M. 71. Yordi cabecea, en el área pequeña, un centro preciso de Kily González. Árbitro: Losantos Omar. Mostró tarjetas amarillas a Baraja, José Ignacio, Torrisi, Garitano, Aguilera, Mena y Yordi. Unos 25.000 espectadores en La Romareda, tres cuartos de entrada.

Mediado la primera parte, José Ignacio se situó muy próximo a Juninho para cortarle las líneas de pase y sin el balón en sus pies, el Atlético fue el equipo vulgar de toda la temporada. Para colmo de su desgracia, una falta lateral, sin ningún peligro, lanzada por Gustavo López, pasó entre una maraña de piernas, sin que nadie acertara a tocarla.

Con ventaja en el marcador, el Zaragoza se limitó en el segundo tiempo a esperar a los rojiblancos y buscar el contragolpe. El paso de los minutos convertía al Atlético en un equipo cada vez más ansioso, obligado además a abrir líneas.

Gustavo López y Kily encontraron en la banda izquierda los espacios de los que habían carecido hasta entonces. Sacaron de quicio a Aguilera y de zon a Torrisi, que debía acudir una y otra vez a tapar huecos. Tanto merodeaba el balón la portería, que una jugada de libro entre los dos internacionales argentinos concluyó con un centro de Kily que Yordi no desaprovechó.

Era el resultado lógico a los méritos de los contendientes, y especialmente a sus carencias. El Atlético dispuso de ocasiones, pero nunca dio sensación de peligro, e incluso con los dos goles ya en contra desperdició una clarísima ocasión en un mano a mano de Juninho con Juanmi, que se fue junto al poste.

El Atlético volvió a mostrar sus conocidas carencias: ausencia de gol, dudas en el centro e inconsistencia atrás.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de mayo de 1999.

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