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CONCEPCIÓN JARAMILLO PEDAGOGA "Si se usa un lenguaje no sexista, cambia la percepción del mundo"

Concepción Jaramillo Guijarro (Madrid, 1963) es pedagoga, experta en lenguaje y ha participado en la elaboración de varios folletos divulgativos sobre el uso no sexista del lenguaje. Su actividad principal se centra en el profesorado. "Trabajo en el ámbito de la igualdad", concreta. Ayer estuvo en Bilbao para impartir un curso sobre El uso sexista del lenguaje, dentro de las primeras jornadas sobre La mujer y los medios de comunicación que se celebran estos días en la capital vizcaína. Pregunta. ¿La preocupación por el sexismo en el lenguaje es reciente? Repuesta. La preocupación por los contenidos sexitas del lenguaje comenzó ya a principios de los ochenta. Pero lo que sí es reciente es centrarse en el uso sexista del lenguaje. Porque el lenguaje en sí mismo no es sexista, tiene suficientes mecanismos para no serlo, suficiente riqueza. P. ¿Qué se puede hacer para hablar correctamente? R. No es que una manera sea correcta y la otra incorrecta. La Real Academia te diría que es correcto hablar en masculino, que lo que no es correcto es lo que se está proponiendo en folletos como los que publica Emakunde. P. Las normas gramaticales del castellano establecen que el masculino es el genérico en la mayoría de los casos. R. Es a eso a lo que vamos. A través del lenguaje se interpreta la realidad. Estamos acostumbrados a que la actividad de las mujeres no aparezca. La relación que une los dos géneros, masculino y femenino, no es de diferencia, sino de dependencia. La mujer aparece como subordinada o dependiente del hombre. Se la define en relación al hombre y no por ella misma. P. La historia está protagonizada por hombres. ¿Cómo sería esa historia si se contara de manera no androcéntrica? R. No soy historiadora, pero seguro que saldrían a la luz algunos campos que ahora permanecen ocultos; lo que no se nombra no ha sucedido. P. ¿Cuáles son los errores más frecuentes? R. No me gusta hablar de error. De la misma manera que no se trata de cambiar una norma por otra. No se trata de imponer, sino de educar para hacer un uso igualitario de la lengua. P. ¿Cambiar el lenguaje hará cambiar otras áreas del conocimiento? R. Por supuesto. Este proceso no es unidireccional. Cambia el lenguaje y cambia el mundo y viceversa. P. ¿Cómo puede un ciudadano de a pie contribuir a un uso no sexista del lenguaje? R. Es cuestión de voluntad.Cuando una empresa necesita un vendedor o vendedora, lo especifica claramente en sus anuncios, así que se puede hacer cuando se desea. Lo primero es usar los genéricos que hacen referencia a hombres y mujeres e intentar nombrar a ambos colectivos siempre que no sea posible el uso del genérico o de nombres abstractos. Pero no hay fórmulas concretas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 1999