CAOS EN EL TRÁFICO AÉREO.

Aznar enmienda la plana a Arias-Salgado y pide disculpas por el caos aéreo

El presidente del Gobierno, José María Aznar, enmendó ayer la plana al ministro de Fomento, Rafael Arias-Salgado, por su actitud política ante el caos aéreo. "Lo primero que hay que hacer en estos casos, aunque sorprenda, es pedir disculpas a los viajeros", dijo al iniciar su respuesta a una pregunta sobre el desbarajuste en los aeropuertos. La actitud de Aznar contrastó abiertamente con la que mantuvo su ministro de Fomento la víspera en el Senado, donde Arias-Salgado eludió cualquier tipo de responsabilidad en el caos aéreo y atribuyó sus causas a las compañías aéreas y a los pilotos de Iberia. Aznar corrigió a Arias-Salgado no tanto por las explicaciones que esgrimió la víspera en el Senado, en nombre del Gobierno, como por su actitud. El ministro de Fomento no ofreció en la Cámara alta ningún atisbo de autocrítica en una cuestión muy sensible para numerosos ciudadanos, y el presidente del Gobierno se encargó ayer, para neutralizar la indignación generalizada, de enfatizar las disculpas al dedicar a ellas el inicio de la rueda de prensa conjunta con el primer ministro marroquí, Abderramán Yussufi, en La Moncloa.

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Pese a todo Aznar aclaró que no iba a destituir a Arias-Salgado, pese a reconocer que las cosas no marchaban bien en los aeropuertos. El jefe del Ejecutivo aseguró que había dado al ministro de Fomento "instrucciones muy precisas" respecto "al funcionamiento de servicios aeroportuarios o de tráfico aéreo" para que resuelva el problema. "En estos casos, primero hay que pedir disculpas y segundo, tomar medidas". Algunas de estas medidas, a las que calificó de "positivas y razonables", ya están "poniéndose en marcha", precisó.

Aznar también mantuvo algunas diferencias de fondo con Arias-Salgado. Así, el presidente no se refirió, en esta ocasión, a la "herencia socialista" para cubrirse de las críticas por el caos aéreo, frente a este recurso permanente de Arias-Salgado en sus intervenciones públicas. También admitió que el Gobierno podía tener algunas responsabilidades, aunque no las precisó, frente a la ausencia de ese tipo de reconocimiento por parte de Arias-Salgado.

"Deficiencias internas"

El presidente del Gobierno atribuyó el caos aéreo "no a una" sino a "una serie de causas". Tampoco "a una persona o a un ministerio", en clara alusión a su titular de Fomento. Citó, entre las causas, el cambio de rutas en Europa, la saturación del tráfico aéreo europeo, la guerra de Kosovo y otras "deficiencias internas en la situación aérea española" que, según enfatizó, "a lo mejor no son imputables ni a un ministerio ni a un aeropuerto". Aznar trató luego de rebajar las responsabilidades de su Gabinete. "De todo lo que se ha dicho no es responsable el Gobierno". Bajó a un terreno más concreto y puso un ejemplo. "Si una tripulación de un avión llega tarde o si la situación que se produce conduce a anomalías" no es "directamente responsabilidad del Gobierno", precisó, para recordar, a continuación, que el proceso de privatización de la compañía Iberia sigue en marcha.

Abundó aún más en la cuestión al señalar que "las compañías aéreas y los sectores profesionales son absolutamente determinantes para el funcionamiento de todas las cosas y cuestiones".

Aznar insistió en que "hay que saber distinguir muy bien las cosas y ponerlas en su justo punto porque si una compañía aérea no es puntual puede deberse a muchos factores y ninguno de esos factores, a lo mejor son imputables a un ministerio o a un aeropuerto".

La alocución del presidente del Gobierno, que llevaba preparada en unos folios que a ratos leía con disimulo, terminó con un llamamiento "muy serio" a "las responsabilidades de compañías aéreas y sectores profesionales españoles" para vencer "con la cooperación de todos", las "dificultades" originadas por los retrasos en los aeropuertos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de abril de 1999.

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