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TENIS: TROFEO GODÓ

Moyà aspira al 'número uno' tras la retirada de Sampras y la eliminación de Kafelnikov

El Trofeo Godó perdió ayer dos de sus alicientes pero ganó muchos otros. Pete Sampras, el número uno del mundo, decidió retirarse, aquejado de una lumbalgia que se le produjo en la noche anterior en la disputa del partido de dobles de primera ronda que acabó perdiendo. Su baja fue comunicada por la organización del torneo del RCT Barcelona a media mañana. Pocas horas después, el Godó sufría un nuevo descalabro al perder al tercer cabeza de serie, el ruso Yevgueni Kafelnikov, eliminado por el argentino Franco Squillari por 6-2, 6-4. Sin embargo, el interés apenas se resintió. El torneo anda ahora por otros derroteros. Las cuestiones que se dirimen son si Carles Moyà, que ayer inició el torneo con una sufrida victoria por culpa de una ampolla infectada en el dedo pulgar de la mano derecha, logrará recuperar el liderato mundial; si Albert Costa, Félix Mantilla, Pato Clavet y Alberto Berasategui serán capaces de mantener el increíble nivel que ayer volvieron a demostrar, o hasta dónde pueden llegar los representantes de la última generación: Tommy Robredo, que ayer eliminó a Marat Safin (12º cabeza de serie), y Juan Carlos Ferrero, que venció al checo Bohdan Ulihrach (16º).El día comenzó con dudas para Moyà. Su médico, el doctor Cotorro, le aconsejó que no jugara o que si lo hacía se atuviera a las consecuencias. Sin embargo, el mallorquín vislumbró una posibilidad demasiado clara para recuperar el liderato mundial y se negó a hacerle caso. Cuando Moyà saltó a la pista, Sampras ya había anunciado su retirada y Kafelnikov había sido eliminado. Por tanto, el mallorquín, de 22 años, sabía que ser o no número uno del mundo sólo depende de él. Para lograrlo, Moyà deberá alcanzar como mínimo la final. El número dos mundial se encuentra a 72 puntos de Pete Sampras, pero esta semana perderá los 123 que ganó el año pasado por jugar las semifinales en este mismo torneo. Por tanto, necesita 195 puntos para superar al norteamericano, y esa puntuación sólo la logrará si llega a la final (190 puntos) y agrega las bonificaciones por victorias.

"Puede que eso haya influido, y también el hecho de que estoy en el Godó", reconoció Moyà. "Tal vez si hubiera sido otro torneo me habría retirado para preparar mejor la defensa del título de Montecarlo la próxima semana". Los problemas en el dedo se produjeron en India, donde la semana pasada disputó un torneo y tuvo que ser infiltrado para poder jugar. Lejos de resolver el problema, la ampolla se infectó. En Chennai tuvo que retirarse incapaz de sorportar el dolor ("salí llorando de la infiltración; no lo haré jamás"). Ayer, jugó con dos coágulos de sangre en el dedo. "Pensé que si podía superar esta ronda, tendría tiempo para recuperarme", agregó el mallorquín. "Esta tarde iré a la clínica para que me limpien la herida y según como me encuentre mañana decidiré si sigo o no, porque jugar en estas condiciones es una tontería". El dolor es especialmente intenso cuando saca o pega el drive. Lo nota menos en el revés.

Esas circunstancias convirtieron su partido de ayer ante el barcelonés Germán Puentes (175º mundial) en un suplicio. Ambos jugadores se rompieron el servicio varias veces en la manga inicial, antes de que Moyà pudiera anotársela aprovechando su experiencia en situaciones de presión. Y, tras ceder la segunda manga, en la tercera pasó por un momento complicado cuando estuvo un break abajo (2-3). "Ya sabía que hoy debería luchar y sufrir en la pista. Y es lo que he hecho", indicó el mallorquín, que tuvo palabras de ánimo para su compañero Àlex Corretja. "Yo también he pasado por esa situación y entonces es cuando más he trabajado para salir de ella".

Junto a Moyà, otros seis españoles se clasificaron para los octavos de final. Tres jugadores volvieron a evidenciar su recuperación: Alberto Berasategui, Félix Mantilla y Albert Costa. Este último, que llegó a Barcelona tras ganar el título de Estoril, mantuvo un nivel de aciertos increíble, que cerró cualquier opción a Fernando Vicente. Le cedió sólo cinco juegos. Mantilla impuso un ritmo que Alberto Martín no pudo seguir. Y Berasategui disputó un gran partido para eliminar a Albert Portas en tres mangas. Sin embargo, los mayores laureles de la jornada fueron para dos promesas: Tommy Robredo, de 16 años, y Juan Carlos Ferrero, de 19.

Robredo (410º mundial), que disputa en Barcelona su primer torneo del circuito profesional, eliminó sorprendentemente al ruso Marat Safin (25º) y logró así su segunda victoria consecutiva al mostrarse más firme y tranquilo que su rival, de 19 años. "En algunos momentos no sabía ni lo que hacía, pero aguanté", reconoció el jugador de Hostalric afincado en Olot. "Prefiero estas dos victorias que haber ganado la Orange Bowl". Ferrero, que este año aspira a figurar entre los 50 mejores del mundo, será el rival de Moyà. Robredo jugará ante el ganador del partido entre Todd Martin, vigente campeón, y Arnaud Clement. Pero el partido estrella de hoy enfrentará a Albert Costa y Marcelo Ríos (15.00 horas).

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