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Una campaña con proyección estatal

La campaña electoral para las próximas elecciones autonómicas en la Comunidad Valenciana adquiere una dimensión que traspasa el territorio valenciano. Sea quien sea el rival que la gestora de los socialitas valencianos designe hoy para enfrentarse a Eduardo Zaplana e intentar arrebatarle la presidencia de la Generalitat, la repercusión de la campaña tendrá proyección estatal. La condición de ex ministros que comparten Carmen Alborch, que ocupó la cartera de Cultura, y Antoni Asunción, que fue responsable de Interior, les convierten en los candidatos autonómicos socialistas más conocidos en el resto de España con relación a otras comunidades gobernadas por el PP. Los populares insisten en que la situación desatada por la renuncia de Joan Romero a encabezar la candidatura a la Generalitat sólo perjudida a los socialistas. Pero el equipo de campaña de Zaplana creía tener tomado el pulso a Romero y se muestra un tanto descolocado ante los relevos que barajan los socialistas para sustituir al candidato que ganó las elecciones primarias en el seno del PSPV. Fuentes del gabinete electoral del PP comentan con sorpresa como muchos militantes populares se muestran nerviosos ante la dimisión de Romero. El diseño de campaña de Zaplana no debería variar, pero la popularidad de los dos posibles rivales del presidente de la Generalitat obligará a medir las declaraciones públicas ante el posible impacto de las mismas más allá de tierras valencianas.

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