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URBANISMOPROTESTAN LOS AFECTADOS

Luz verde al plan del barrio de El Cabanyal de Valencia

El plan especial del barrio de El Cabanyal-Canyamelar ya tiene luz verde. La comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia aprobó ayer someter a información pública el proyecto, que incluye la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez y afecta a más de 1.600 viviendas. El plan ha generado numerosas protestas en el barrio. La plataforma Salvem El Cabanyal ha convocado varias acciones para esta semana. Ayer empezó con una cacerolada.

El plan especial de reforma del barrio de El Cabanyal-Canyamelar recibió ayer luz verde en el Ayuntamiento de Valencia. Tras este primer trámite, el proyecto será expuesto al público, pero todavía deberá superar diversas actuaciones administrativas, entre ellas el visto bueno de la Consejería de Cultura. Coincidiendo con la decisión de ayer, la plataforma Salvem El Cabanyal reanudó con una cacerolada sus acciones de protesta contra el plan, que supondrá la demolición de más de 1.600 viviendas. Las protestas continuarán toda la semana. PÁGINA 5

El Ayuntamiento da luz verde al plan de reforma del barrio de El Cabanyal

El plan especial fue aprobado con los solos votos del Partido Popular, que únicamente logró el apoyo de la oposición a la hora de rechazar las expresiones de violencia surgidas en torno al asunto. Éstas se materializaron en la mañana de ayer con el lanzamiento de dos grandes piedras que dañaron las lunas del local que el Ayuntamiento prepara para albergar la oficina municipal desde la que se ofrecerá a los vecinos información sobre el proyecto. La oficina, ubicada en la calle de la Reina, empezará a funcionar en los próximos días. El concejal delegado de Urbanismo, Miquel Domínguez, aseguró que la acción perpetrada contra la oficina demuestra que "determinados grupos no quieren que los vecinos tengan información sobre el plan previsto". Domínguez descalificó a los miembros de la plataforma Salvem El Cabanyal que se manifestaron ayer a la puerta de la sede del Ayuntamiento en la avenida de Aragón, porque profirieron "insultos". Domínguez defendió el proyecto al asegurar que es un "plan cuidadoso con lo antiguo" que se ha hecho "mirando al futuro" y que prevé "amplias dotaciones", entre las que citó las zonas verdes y los centros educativos, además de nuevas calles y plazas, aparcamientos y rehabilitación de edificios, todo ello con un presupuesto estimado de 27.000 millones de pesetas. El plan saldrá a exposición pública en breve, pero todavía deberá superar varios meses de tramitación administrativa antes de ser puesto en marcha. Entre otras cosas, debe recibir el visto bueno de la Consejería de Cultura, ya que el barrio de El Cabanyal está calificado como Bien de Interés Cultural. Los socialistas se reafirmaron en su postura contraria al proyecto del PP, en especial porque consideran que la prolongación de Blasco Ibáñez tendrá un efecto "nefasto" sobre el barrio y no resuelve sus problemas. Además, los socialistas critican el hecho de que el documento de gestión del plan no defina los niveles de compromiso financiero de la Generalitat. Por otra parte, el proyecto no incluye "ningún compromiso serio" del PP para la rehabilitación del barrio, según dijo el concejal Miguel Albuixech. Mientras, los afectados por el proyecto municipal retomaron ayer sus acciones de protesta, que intensificarán en los próximos días, para culminar con una gran manifestación convocada para el día 5 de marzo. Ayer la plataforma Salvem El Cabanyal convocó una cacerolada ante la sede del Ayuntamiento en la avenida de Aragón, donde se desarrollaba la reunión de la comisión municipal de Urbanismo. Hoy celebrarán otra a las puertas de la oficina de información de la calle de la Reina. La "semana contra la prolongación de Blasco Ibáñez y destrucción de El Cabanyal" continuará mañana con una asamblea general de afectados; el jueves habrá una concentración y una noche de vigilia en la plaza del Ayuntamiento y el viernes, una cacerolada en el mismo lugar. Faustino Villora, portavoz de la plataforma, insistió ayer en que el Ayuntamiento está "engañando" a la gente, en referencia a la "mentira" de los 48 metros. Aludía al hecho de que en realidad la prolongación afectará a una franja de 133 metros del barrio marinero y no sólo a los 48 de la avenida propiamente dicha. "No hay ninguna explicación que justifique la destrucción de un pueblo para llegar unos minutos antes el mar", dijo Villora. "Prolongación es especulación", señala gráficamente uno de los pasquines editados por este colectivo vecinal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de febrero de 1999

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