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URBANISMO

El plan del "barrio" de Alicante quiere convertirlo en zona residencial

Que el Casco Antiguo de Alicante deje de ser una isla que dormita prácticamente desierta hasta las noches de los fines de semana. Este es el objetivo que persigue el Plan Especial del Casco Antiguo que ayer presentó el concejal de Urbanismo, José Ramón García. El proyecto de ordenación del barrio plantea su conversión en una zona residencial e incluye la apertura de nuevos accesos y la mejora de los existentes, la creación de viviendas de nueva planta y la rehabilitación de algunos de los edificios actuales, zonas de aparcamiento, peatonalización de calles y control de las actividades comerciales. El documento, que se llevará al próximo pleno municipal para su aprobación y se expondrá públicamente durante un mes, "prima el carácter residencial del barrio, queremos que haya vida y que lleguen nuevos habitantes", según reseñó José Ramón García. El concejal destacó que en todo momento se respetará la trama urbana de la zona. El primer paso para romper el tradicional aislamiento del barrio es la mejora de sus accesos desde el resto de la ciudad. De este modo, se plantea la recuperación de dos accesos principales: de la calle Virgen del Socorro a la calle Villavieja y desde la avenida Alfonso X el Sabio al Portón, además de otras vías de entrada que permitan el diálogo del Casco Antiguo con su entorno. Marcha nocturna Uno de los principales escollos que la promoción urbanística del barrio debe salvar es la reticencia que muestran los posibles compradores por los ruidos generados por la marcha nocturna, ya que el 40% de los negocios corresponden a actividades recreativas y de restauración, y de ellos, la mitad son discobares que se concentran en la zona más próxima a la Rambla Méndez Núñez. El plan prevé dos alternativas para compatibilizar estos negocios con el descanso de los ciudadanos. La primera es aumentar la distancia que obligatoriamente debe existir entre dos establecimientos de este tipo para impedir la saturación por zonas. La segunda, que el concejal definió como "arriesgada", propone que la concesión de nuevas licencias de apertura de locales de este tipo obligue al propietario a rehabilitar todo el edificio en cuya planta baja instale el negocio. Otra actuación a realizar es la peatonalización de algunas calles, que convivirán con algunas vías abiertas al tráfico y otras mixtas, en las que sólo se permitirá que los vehículos entren a cargar y descargar. Asimismo, el barrio contará con dotaciones públicas y municipales y con 560 plazas de aparcamiento público rotatorio, 334 para residentes y 200 en superficie. Si el plan es finalmente ejecutado, los técnicos estiman que posibilitará que se doble la población en esta zona de la ciudad, que actualmente es de 2.589 habitantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de diciembre de 1998