FÚTBOL DUODÉCIMA JORNADA DE LIGA

Fútbol mediocre en La Romareda

La victoria del Zaragoza no tapa el debate sobre Rojo

Todos los ingredientes del fútbol mediocre se reunieron ayer en La Romareda para conformar un partido soporífero, repleto de centrocampismo y ausente de cualquier tipo de acciones con las que el público se pudiera sentir gratificado. Los datos estadísticos son en esta ocasión demostrativos de lo sucedido: el Oviedo dirigió por primera vez el balón entre los palos en el minuto 45; el Zaragoza únicamente buscó la portería de Esteban en tres ocasiones en ese período y los guardametas tuvieron sus principales intervenciones en acciones con el pie para rechazar cesiones de sus compañeros.Rojo ha metido al Zaragoza en un complicado debate que ayer provocó divisiones en el graderío de La Romareda. El técnico ha apostado por la seguridad defensiva y la efectividad en detrimento de la espectacularidad, la perpendicularidad y el buen trato con el balón que han caracterizado al equipo aragonés en los útimos tiempos. El resultado fue un triunfo raquítico del equipo local en un partido soporífero, rácano en fútbol y escaso de acciones en las áreas.

ZARAGOZA 1

OVIEDO 0Zaragoza: Juanmi; Cuartero, Aguado, Paco, Pablo; Acuña, Marcos Vales (Aragón, min. 58), José Ignacio, Kily González; Jamelli y Milosevic. Oviedo: Esteban; Eskurza, César, Onopko, Manel; Nadj (Dely Valdés, min. 75), Jaime (Iván Ania, min. 60), Bento, Pompei; Pinto (Moller, min. 84) y Dubovsky. Gol: 1-0. M. 6. Milosevic cabecea al primer palo un centro de Pablo. Árbitro: Carmona Méndez. Mostró tarjetas amarillas a Marcos Vales, César, Milosevic y Pompei. Unos 20.000 espectadores en La Romareda, poco más de media entrada.

Un cabezazo de Milosevic a los seis minutos de juego permitió al Zaragoza jugar como quería: sin riesgos y agazapado. Para ello contó con la anuencia de un Oviedo que perdida la posibilidad del contragolpe careció de cualquier tipo de argumento ofensivo. Vázquez sorprendió dejando en el banquillo a Dely Valdés, el máximo goleador de los oviedistas; y Rojo replicó haciendo lo propio con Aragón. Lejos de avivar el choque, el temprano gol de Milosevic sólo sirvió para reafirmar a ambos contendientes en su sistema.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 29 de noviembre de 1998.

Lo más visto en...

Top 50