Un perro salva a su dueño de una sobredosis en la playa de Alboraia
Juan Carlos C. G., de 32 años, le debe desde ayer la vida a su perro. Este hombre, que es toxicómano, se escondió a primera hora de la mañana en un recoveco entre las casetas de madera que flanquean el paseo marítimo de la Patacona, en Alboraia, para inyectarse una dosis de droga. Pero algo salió mal. Su organismo estaba muy debilitado por la adicción o el caballo estaba adulterado. Quedó tumbado boca abajo, inconsciente, con la jeringuilla y el botellín rodando por el suelo. Entonces, el fox terrier le demostró su lealtad: "Con sus idas y venidas constantes, como si estuviera señalando la presencia de alguien en peligro", explica la Policía Local de Alboraia, "atrajo la atención de un agente que patrullaba por allí poco antes de las ocho de la mañana". El policía siguió al perro y halló a su dueño. Estaba tan mal que los miembros del SAMU le confirmaron después a la policía que habría fallecido si lo hubieran encontrado un poco más tarde. El hombre fue trasladado al hospital Clínico de Valencia, donde se recupera favorablemente. La colaboración del perro no acabó ahí. Un vecino reconoció al animal y, con sus indicaciones, la policía localizó a la familia del hombre, que vivía en Catarroja.


























































