Vilalta dice que ningún gobierno valenciano ha querido articular una verdadera política agraria El secretario de la Unió de Llauradors se despide en el noveno congreso de la organización

Miquel Vilalta, secretario general de la Unió de Llauradors i Ramaders del País Valencià, dijo ayer en su informe al noveno congreso de la organización que "pasada la historia, se puede afirmar que ningún gobierno valenciano ha tenido voluntad de articular una verdadera política agraria valenciana, de futuro para nuestros agricultores y ganaderos profesionales". Vilalta, que cederá hoy la secretaría general, denunció la discriminación que sufre la Unió por parte del PP, así como las diferencias irreconciliables con la consejera de Agricultura, María Ángeles Ramón-Llin.

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En su informe sindical ante los 239 delegados que participan en el congreso, el secretario de la Unió destacó que la organización tuvo que soportar fuertes frustraciones en las políticas agrarias durante el Gobierno del PSPV. Esta frustración se convirtió, según analizó Vilalta, en un intento de marginación por parte del PP desde su llegada a la Generalitat, "que había apostado por AVA (Asociación Valenciana de Agricultores), sometida a sus intereses partidistas". El secretario general de la Unió valoró positivamente el hecho de que la Consejería de Agricultura recayera en manos de Unión Valenciana, "lo que ha traído como consecuencia que la Administración autonómica agraria no se decantara tanto o tan descaradamente en favor de AVA, como es previsible que lo hubiera hecho de estar en manos del PP". Vilalta puso como ejemplo de la discriminación el hecho de que Zaplana les haya recibido sólo una vez "tras duras presiones". A pesar de la valoración positiva inicial de la actitud de la Consejería de Agricultura, Vilalta también tuvo duras palabras con Ramón-Llin. "La Consejería y la Generalitat no han entrado en un programa de profesionalización, modernización y valencianización", criticó. Al tiempo destacó la existencia de un aspecto de la política de la responsable de Agricultura que hace irreconciliables las posiciones de Ramón-Llin con las de la Unió: la negativa de la consejera, "alineada con las posiciones de AVA", a convocar las elecciones agrarias mientras no puedan votar todos los propietarios y no sólo los agricultores profesionales, como dicta la ley de bases. "Este ha sido un escollo que ha condicionado totalmente nuestras relaciones durante este tiempo", dijo Vilalta, que añadió: "A pesar de ese contexto, hemos sabido negociar y arrancar mejoras importantes en reivindicaciones concretas (...) y como organización hemos impedido cualquier intento de marginación". Vilalta repasó la acción sindical desarrollada por la Unió de Llauradors en los tres últimos años. Las protestas ante las decisiones sobre política agraria tomadas desde la Unión Europea, como los acuerdos con países terceros o las reformas de la Organización Común de Mercados (OCM) que afectan a productos mediterráneos o la Política Agraria Comunitaria (PAC). También la Unió se ha movilizado por los ataques a los productos españoles en Francia, la insuficiencia presupostaria del Ministerio de Agricultura, o en defensa de los agricultores afectados por desastres provocados por las lluvias, por expropiaciones, así como o por la tristeza. Vilalta también hizo repaso de la actuación desarrollada por la organización en los diversos sectores. "La valoración de estos tres años es positiva, por más que existan errores puntuales, objetivos frustrados y unas enormes posibilidades por explorar", dijo Vilalta. En sus perspectivas de futuro, apostó por "mantener siempre la coherencia, desde la independencia y la reivindicación de los intereses de los agricultores y ganaderos". El informe sindical de Vilalta fue aprobado por unanimidad. Ninguno de los delegados votó en contra ni se abstuvo.

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