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VUELTA 98

A Olano le cuadran las cuentas

Jiménez suma su cuarto triunfo y supera a Escartín en la general

A Olano le salen todas las cuentas y empieza a hablar como ganador de la Vuelta. "He dado un gran paso. Si todo sigue así, no tendré problemas". No le queda otro obstáculo que el puerto de Navacerrada y puede jugar con la calculadora: la contrarreloj de Fuenlabrada. La Vuelta vive una ilusión óptica: cuatro corredores apiñados en una diferencia de 38 segundos, la que va desde Olano hasta Escartín. Pero las dudas respecto al liderato de Olano van desapareciendo por momentos tras la etapa de ayer. Por especular, se habla de Jalabert. Ya no de Escartín, que ayer reconocía que el corredor "con más posibilidades de ganar la Vuelta" era el guipuzcoano.Por hablar se puede decir que en la recta final de la Vuelta se perfila un mano a mano entre Abraham Olano y Laurent Jalabert, los dos primeros clasificados. Un enfrentamiento a dos vueltas. Disponen aún los dos corredores de margen suficiente para maniobrar sus opciones a su favor o decantarlas hacia el adversario. Jalabert jugará primero en casa, el viernes en Navacerrada, en el último terreno montañoso, especialidad en la que aventaja a Olano. Éste tendrá al día siguiente su oportunidad de decidir la carrera en la contrarreloj de Fuenlabrada, su prueba favorita, pese a presumir su oponente la condición de campeón del mundo de la especialidad. El pronóstico tiene todavía un claro color para el jefe de filas del Banesto. De iniciar la contrarreloj en igualdad de condiciones, el teórico ganador de la Vuelta sería Olano. Y Jalabert lo sabe. Al ONCE-Deutsche Bank corresponde marcar el paso primero.

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La llegada ayer en la Laguna Negra de Neira descifró cuál va a ser la situación en la última semana de la carrera. Control férreo, casi insultante del Banesto, que seguirá jugando a amarrar primero y rematar luego con Jiménez; el Kelme esperando un milagro en su terreno para aislar a Olano, situación improbable por la notable organización del conjunto del líder y la estrepitosa táctica que ha empleado en su terreno, la montaña; y el ONCE-Deutsche Bank que está aprendiendo a actuar en una gran ronda sin desgastar al equipo. Sólo con Jalabert. Como un tigre.

José María Jiménez sumó ayer su cuarto triunfo de etapa en la Vuelta. Ejerce como el rey de la montaña, de manera implacable, y como segunda baza del Banesto. Jiménez está ahora en el podio tras superar ayer a Escartín. El Chaba efectuó su cuarto monólogo en alto en los dos últimos kilómetros. Fue un aceleración seca, explosiva, como corresponde a su genética. Suficiente para hacer hueco con el resto, el grupo de los favoritos. Hasta el propio Escartín falló en el brutal demarraje del corredor de Ávila. Jiménez suma cuatro victorias y la oportunidad de alcanzar una quinta, una buena posibilidad para entrar en el libro del récords. Porque el último corredor español en ganar cinco etapas fue Agustín Tamames, en 1975, año en el que ganó la Vuelta. Más de cinco ganaron Jalabert (7) y Rominger (6) en la Vuelta de 1994, que se adjudicó Rominger. Delgado, por ejemplo, ganó tres etapas en 1989; tres etapas y la Vuelta, claro está. Jiménez ha perdido opciones a la victoria final (trabaja para Olano, no se olvide, y ayer hizo lo que debía a pesar de algunas opiniones en contra), pero no pierde de vista tener una plaza en el podio.

Entretanto Jiménez atacaba y sorprendía a la concurrencia, Olano iba a lo suyo, subiendo al ritmo de su escudero Beltrán, su fiel guía en las cuestas, y sin quitar la vista a los movimientos de Jalabert, su principal adversario. Fue el corredor francés quien originó los principales ataques en el intento de desestabilizar al líder. Fueron, quizás, aceleraciones intermitentes, de un voltaje no demasiado elevado. Era cuestión de tantear el comportamiento de Olano. Hasta cuatro ataques efectuó Jalabert antes de la fuga de Jiménez. Y siempre Olano a su rueda. Y Escartín, y Heras, y Zülle, y Virenque. El Festina intentó ayer un labor de desgaste del Banesto lanzando a José Ramón Uriarte en la escapada inicial que se formó junto con Rubiera, Rodríguez, ambos del Kelme, y Domínguez del Vitalicio.

Olano no pudo con el quinto zarpazo de Jalabert. Faltaba un kilómetro. El guipuzcoano no respondió. Sí lo hicieron Escartín, Virenque y Zülle. Jalabert entró con Escartín, a 34 segundos de Jiménez. Pero asomando por popa estaba Olano, que cruzó la meta 13 segundos más tarde. las pérdidas para el líder habían sido muy limitadas.

El botín de los aspirantes fue ciertamente pobre. "No era lo que esperaba. Quería dejar a Abraham más lejos", sentenció un resignado Jalabert. El francés lucha por el premio más preciado pero encuentra a faltar un triunfo de etapa.

Olano no perdió el liderato. De eso se trataba. El Banesto llegó a asumir un cambio de jersey amarillo para volver a recuperar su hegemonía en la contrarreloj del sábado. Fue una victoria real, la del equipo de José Miguel Echávarri, adjudicándose la etapa -el director del Banesto no ganaba cinco etapas en la Vuelta desde 1982 con Reynolds- y, además, una victoria psicológica para ganar la ronda. El equipo de Olano ha respondido a la perfección a la combatividad del Kelme en el único terreno que era propicio para acechar el liderato. Ahora, Olano es más líder.Tiene derecho a dejar de ser tan humilde. Las cuentas le cuadran casi a la perfección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de septiembre de 1998