El puente de la discordia

Es una evidencia que dos municipios como Bicorp y Quesa (La Canal de Navarrés) no son urbes de la importancia de Valencia y Madrid, que una infraestructura de la envergadura del AVE no resiste comparación alguna con un puente situado en una zona abrupta del interior de Valencia y que dos instituciones como el Ministerio de Fomento y la Generalitat tienen más recursos, poder y influencia que una Diputación provincial y la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Sentada esta premisa, aceptado el razonamiento de que un puente que acorta y suaviza el trayecto entre Quesa y Bicorp no es una infraestructura de vital importancia, que una inversión de poco más de 200 millones de pesetas es rídicula en comparación con los recursos que maneja la Administración Pública y que un núcleo urbano de menos de un millar de vecinos (Bicorp) merece menos atención que la primera y tercera ciudad del país (Madrid y Valencia, respectivamente), siete centenares de valencianos -y otros muchos usuarios de la carretera VV-3071- se hacen insistentemente, desde hace meses, una pregunta: ¿Cómo diablos es posible que un puente que fue construido y concluido hace cuatro años siga cerrado al tráfico? La respuesta no es sencilla, aunque parece que las desavenencias en torno a una simple rotonda han enfrentado durante un largo periodo a la institución que construyó el puente de la discordia, la CHJ, y la que debe incorporarlo a su patrimonio y, en consecuencia, gestionarlo, la Diputación de Valencia. Uno por otro, y el puente por abrir. Entretanto, los automovilistas que se adentran en un extremo de la Canal de Navarrés sufren un trecho de curvas propias de un rally por el desencuentro de dos administraciones, enzarzadas en una guerra burocrática que enoja al ciudadano, por lo general incrédulo. "Esto es de cárcel. Me parece incomprensible que un puente que fue finalizado a finales de 1994 esté aún fuera de servicio en perjuicio del vecino. Tal vez esta actitud no sea punible como un delito de malversación de caudales públicos, pero no podemos decir que los millones invertidos están siendo aprovechados". El alcalde de Bicorp, Vicente Martínez, espera, pero no desespera. "El responsable de obras de la Diputación, Miguel Barranca, aseguró que los vehículos cruzarían el puente durante el verano. Me daría satisfecho con que fuera abierto este otoño", añade. Dada la agilidad con que suele trabajar la Administración, el deseo del alcalde es optimista. Los responsables del área de carreteras de la Diputación apuntaron, el pasado mes de abril, que la CHJ no ha realizado propuesta alguna para ceder el puente de la discordia. Éste fue levantado porque la construcción de la presa de Escalona dejó en zona inundable el tramo de carretera tradicionalmente utilizado, un trecho "sinuoso" y que exige una "velocidad de recorrido muy baja" según los técnicos. No importa. Según Barranca, quien culpa a la anterior administración provincial (de color socialista) de la inutilización del puente, su puesta en funcionamiento es inminente y se ha demorado por culpa de la CHJ, que dio por concluida la obra con unos accesos inaceptables para su institución. La Confederación ni siquiera ha ofrecido su versión de los hechos. Probablemente, sus responsables no viajan a Bicorp.

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