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Entrevista:

ÁNGEL IDÍGORAS DIBUJANTE Y MAGO "Ya quisiera un político parecerse a un mago"

El Gran Idígoras, además de un hombre bueno que hace reír, es uno de los organizadores del Congreso Nacional de Magia que se ha celebrado en Benalmádena (Málaga) con 300 especialistas en el birlibirloque y cuyo punto culminante fue la gran gala del Teatro Cervantes. Ángel Idígoras (Málaga, 1962) vive de la magia, "de la guasa", para ser más exacto: la de sus tiras cómicas y chistes diarios en los periódicos Sur y El Mundo y en la revista satírica El Jueves. Pregunta. Usted dice que es "el peor mago del mundo". Respuesta. Pero no lo digo de verdad. Hay tres o cuatro peores. P. Si le va bien dibujando ¿cómo se mete en esto? R. Me llamaban de los colegios para dar conferencias sobre mis dibujos y pensé acabar con un truco. Fui a la sociedad malagueña de magia a practicar. Me hicieron un examen, lo hice fatal, y aquí estoy. P. ¿Y hace desaparecer cosas? R. Yo hago lo que se llama dramagia: contar cuentos ayudándote de la magia. Dibujé mis propias cartas que utilizo. Ahora eso de manipular bolas es chino para mí. P. ¿Y los chavales le siguen? R. Bueno, en el último cumpleños de una sobrina no tuve gran éxito. Mis allegados están un poco hasta los huevos. Pero no soy tan malo. P. ¿Qué le atrae de la magia? R. Que pretende engañar las leyes de la física y la lógica con la ilusión, la habilidad y el ingenio. Ya en el antiguo Egipto el mago Dedi decapitaba patos, luego les unía la cabeza al cuerpo y se echaban a andar. Así que fíjate de lo que es capaz la magia. P. ¿Que tienen en común el humor gráfico y la magia? R. La búsqueda de un ideal: provocar el asombro. El dibujo también altera las leyes de la física. En ambas disciplinas todo es posible. Y como yo soy incapaz de hacer nada en serio. P. Si se retiraran los políticos, aparte de darle más trabajo a los magos, a lo mejor como dibujante lo tenía más crudo. R. Vendrán otros. Además los magos sorprenden y los políticos no. ¿Cuándo se han puesto a inventar la manera de erradicar el hambre en el mundo? Un mago lo intentaría. Ya quisieran ellos parecerse a un mago: la política se ha convertido en una cuestión de matices, de dónde poner la autovía. A mí me gusta más dibujar la Historia que a Celia Villalobos. Pero es que con Leovigildo no me como nada. P. Cuáles son sus magos favoritos. R. Annemann, un mentalista poco habilidoso con las manos pero que hacía unos trucos ingeniosos y muy fáciles. Murió de un dolor de muelas porque no tenía dinero para el dentista. Buchinguer, del siglo XVIII, era manco y cojo, tenía 12 hijos y era un experto cubiletero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de septiembre de 1998