Una estación no tan tranquila
Si abril es el mes más cruel, entonces agosto debería ser el más tranquilo. Los políticos se van a sus lugares de veraneo. (...) Las fábricas disminuyen su ritmo de trabajo. (...) Pero las noticias no descansan en la estación veraniega. Aunque los creadores de opinión se dedican a descansar, la muerte hace horas extraordinarias. En agosto estallaron dos guerras mundiales y en agosto ha habido varios golpes en Rusia. (...) Este año, las noticias veraniegas de las primeras páginas han sido especialmente breves. (...) Fueron absorbidas por el retorcido drama sexual de la Casa Blanca. Ensombrecidas por las sacudidas maniáticas de Yeltsin, por la desgracia de la nueva matanza en la República Democrática del Congo. Y horrorizadas por el desprecio con el que los terroristas han considerado la vida humana en Kenia, Tanzania y el Ulster. La locura humana ha sido igualada por los caprichos de la naturaleza. Las riadas, desde Sydney hasta Bangladesh, se han burlado de la capacidad y del deseo humano de someter a los elementos.
El final de este peligroso agosto llegará pronto a pesar de la codicia de César Augusto. El emperador romano pidió que este mes tuviera un día más para ser tan largo como julio, así denominado para recordar a su poderoso tío y padre adoptivo. Agosto era el mes en el que el emperador tenía más fortuna. Pero parece que esa fortuna ha llegado a su fin junto con su persona.
1 de septiembre


























































