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FRANCIA 98

Milutinovic, un hombre orquesta

El seleccionador de Nigeria ejerce de relaciones públicas y de traductor

Llueve con fuerza en la región de Oise, a 80 kilómetros de París, y un puñado de periodistas se empapa a las puertas del hotel medieval que acoge a la selección de Nigeria. Los periodistas aguantan literalmente el chaparrón hasta que alguien se toma la molestia de venir a abrirles. ¿De quién se trata? De Bora Milutinovic, naturalmente, el técnico yugoslavo que entrena a Nigeria, y que ejerce, por el mismo precio, de traductor y relaciones públicas de esta selección, entre otras funciones. "Les pido disculpas", comenta el técnico serbio en varios idiomas al tiempo que guía a los invitados por las intrincadas escaleras y habitaciones del Chateau de Bellinglise.Ubicados ya en una desvencijada habitación, Milutinovic asume nuevas funciones. "Primero hablo yo y después los jugadores. ¿Qué jugadores quieren? ¿Ikpeba, Kanu, ...? Bien, ahora los aviso". Habla indistintamente en español, inglés y francés. Se encarga incluso de traducir las preguntas de un idioma a otro.

Milutinovic, de 57 años, gafas oscuras enormes, piernas cortas y patillas largas, es, por encima de cualquier otra cosa, un superviviente: llega a su cuarto Mundial consecutivo sentado en un banquillo. Previamente lo hizo con México, Costa Rica y Estados Unidos. Y esta vez quizá sea la que más quema. Tiene un motín a bordo dirigido por algunas de las estrellas (Amokachi, West, Kanu y Okocha), pero Milutinovic no se arredra: está convencido de que volverá a salir a flote. Ya le salvó la campana el martes: murió el dictador de Nigeria, Sani Abacha, que estaba decidido a destituirle siguiendo los consejos de los amotinados. "El presidente era el hincha número uno del equipo, pero hablemos de otra cosa", dijo ayer el seleccionador, sabedor de que pisaba terreno minado. ¿Pero no teme que lo destituyan? "Soy entrenador y sólo les deseo mucha suerte a todos ustedes", respondió.

Milutinovic ha sido, pues, arrinconado por parte de sus hombres, pero aún le quedan aliados. No está solo: ayer salió en su defensa el jugador de Mónaco Victor Ikpeba, que ha exonerado al entrenador de los malos resultados y ha apuntado hacia otro lado: algunos de sus compañeros, aquellos que se incorporaron tarde a la concentración del grupo y que han retrasado la conjunción del mismo (Amokachi, West, Kanu, Babangida, ...). O sea, los mismos que piden la cabeza del técnico. "Sé que algunos de mis compañeros están enfadados conmigo, pero no me importa: lo importante es ganar el sábado a España y hacerlo por Bora , por el pueblo y por el presidente", declaró Ikpeba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de junio de 1998