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El holandés ABN Amro ofrece 1,8 billones por el primer banco belga

Bélgica puede quedarse sin la joya de su sistema bancario. El banco holandés ABN Amro lanzó ayer una contraoferta para desbancar a la aseguradora belgo-holandesa Fortis en su carrera para controlar la Générale de Banque, buque insignia de la Société Générale de Belgique. ABN Amro ofrece 1,8 billones de pesetas por el banco belga, en tanto que la propuesta de Fortis es de 1,65 billones.

La operación diseñada por ABN Amro, que daría lugar al segundo banco europeo, tras el Deutsche Bank, ha sido acogida con hostilidad política, aunque con resignación jurídica, por el Gobierno federal belga. "Puede haber otra contraoferta que mejora la propuesta de ABN", advirtió el ministro de Finanzas belga, Philippe Maystadt. La hostilidad a la oferta de ABN se justifica por la rivalidad existente entre ambos países. Para Bélgica supone una humillación que un banco de la tradición de la G-Banque pierda su identidad y, sobre todo, deje de tener su centro de decisión en Bruselas.Es, además, el segundo intento de ABN por controlar la G-Banque, después de que fracasara una operación similar en 1988. La OPA holandesa se ha presentado, además, cuando, tras los escarceos de hace un mes, la Générale de Banque volvió a rechazar a ABN y abrazar los cánticos de la aseguradora Fortis.

Fortis, con capital holandés y belga, acabó lanzando una OPA amistosa, que fue aceptada por el Consejo de Administración de G-Banque hace una semana, el 18 de mayo. La contraoferta presentada ayer mejora un 15,3% la de Fortis y eleva el valor del banco belga a 24.500 millones de florines holandeses (algo más de 1,8 billones de pesetas), según los datos divulgados ayer.

ABN Amro ofrece 27.095 francos belgas (111.300 pesetas) por cada acción de G-Banque, de los que 9.000 francos son pagaderos en efectivo y el resto con 19 acciones ordinarias de ABN Amro. La oferta es un 16,4% superior al valor bursátil de cada acción de la entidad belga a 25 de mayo. Ayer, tras conocerse la OPA, las acciones subieron en la Bolsa de Bruselas hasta situarse casi a la par con la oferta holandesa.

La oposición del Gobierno puede desempeñar un papel importante en el éxito o fracaso de la operación. La ley exige a ABN que se haga con el control del 60% del capital para que triunfe la oferta de adquisición en su conjunto, y ya en la actualidad un 35% está en manos de Fortis, tras la venta de parte de Générale de Banque, de la Mutualidad Solvay y de Financiera Boël. Eso significa que los holandeses han de convencer a más del 90% del resto de accionistas para alcanzar el mínimo legal de acciones necesarias.

Los holandeses han intentado calmar los ánimos políticos y sindicales destacando "las grandes perspectivas" que se le abren a Générale de Banque (el número 50 en el listado mundial) al formar parte del grupo ABN Amro (séptimo del mundo), defendiendo la integridad de la estructura legal y de mando, asegurando que no tendrá consecuencias negativas para el empleo y pronosticando que la operación generará unas sinergias efectivas a largo plazo de 1.000 millones de florines (alrededor de 75.400 millones de pesetas).

Los expertos financieros belgas consideran que ABN Amro busca sobre todo tomar una posición de privilegio en el mercado nacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de mayo de 1998

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