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Canal+ recorre cinco décadas del cine de Hollywood de la mano de Tavernier

Rocío García

Los besos no podían ser lujuriosos ni sobrepasar los tres segundos de duración; estaba prohibido mostrar el ombligo femenino y se medía la distancia exacta que debía de haber entre la cama del hombre y la mujer, matrimonios incluidos. La censura que imperaba en los años treinta en Hollywood —el código Hays— es analizada por el director francés Bernard Tavernier en un programa especial dedicado al cine americano que emite hoy Canal + a las 0.09, y que tiene como figura central al cineasta John Huston

—se proyecta El hombre que pudo reinar (22.03) y El honor de los Prizzi (1.01)—.

Estas reglas "surrealistas", en opinión de Tavernier, un profundo conocedor de la cinematografía norteamericana, no fueron óbice para que nombres como Ernst Lubitsch o Leo McCarey se burlaran de los censores con resultados formidables. En una larga entrevista exclusiva, el realizador de La muerte en directo o La vida y nada más recorre cincuenta años de cine en Hollywood y repasa los hechos más significativos de estas cinco décadas, entre los años treinta y los ochenta, aderezado con secuencias de películas míticas. Tavernier resalta que el código Hays, que debe su nombre a Will Hays, tan diligente en el plano sexual, no lo era ni mucho menos en cuanto se refería a la violencia —"disfrutó de mayor libertad"—.

Al timorato código Hays siguió la época más negra del cine americano: lo que se conoce como la caza de brujas, que no sólo impidió trabajar a toda una generación de guionistas, productores y directores altamente creativos, sino que instaló en Hollywood una atmósfera de temor y miedo, abandonando así el espíritu combativo que había conseguido a finales de los cuarenta. Según Tavernier, este espíritu combativo renació en la década de los setenta para desaparecer en los ochenta: "Hoy existen pocos cineastas combativos en Estados Unidos, están como anestesiados. Se puede citar algún documentalista y nombres como John Sayles y Robert Altman".

Junto a la evolución de la censura, Tavernier repasa, en una brillante exposición, la influencia de los realizadores europeos en Hollywood. "Los europeos han aportado un cine basado en las dudas, el escepticismo, la ironía, los misterios sin resolver", dice, entre otras muchas cosas.

Por último, Tavernier expone la sensación de enigma que le producen los actuales directores americanos y la industria de los grandes estudios. "El cine americano actual es de nuevos ricos: tiene medios formidables, pero no existe una verdadera política de búsqueda de historias. Vive en la dictadura del dinero, debido en parte a que los estudios no están dirigidos por gente de cine. Los directores son esclavos de los estudios y los éxitos de taquilla", explica el realizador francés, que echa de menos, porque lo nota, el que muchos cineastas americanos "no hayan abierto un libro en su vida", además de carecer de cultura, de raíces y de opiniones sobre el mundo.

El reportaje 50 años de servicio de cine norteamericano por Bertrand Taverníer da ocasión de recorrer lo mejor y peor de Hollywood de la mano de uno de los más lúcidos y valientes cineastas europeos.

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