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Jesús pide a la afición comprensión para Caminero

Jesús Gil se mantiene tranquilo. Está seguro de que Caminero seguirá en el Atlético, que se le pasarán sus actuales ganas de irse. El jugador hizo el martes, ante el Aston Villa, un gran partido, su mejor actuación del año. Con un mérito añadido, que jugó con molestias, infiltrado, realizando un esfuerzo extra. Pero la afición, al menos un sector considerable, le volvió a silbar. Aprovechó el primer balón perdido, ya en la segunda parte, para cargar contra él. Caminero lo interpretó como una injusticia. Y dolido, acudió tras el partido a la familia Gil para comunicarle su decisión de dejar el club el 30 de junio.Caminero no quiso hablar ayer. Se confesó demasiado "caliente" para hacer declaraciones. Caminero lleva con las broncas del público a cuestas dos años, justo los que han coincidido con su terrible bajón de juego y sus inagotables problemas físicos. En esas dos últimas temporadas, las grandes actuaciones de Caminero se pueden contar con los dedos. Muy pocas, pero las ha habido. Y una de ellas se dio -precisamente el martes. Por eso, como le silbaron incluso cuando estuvo bien, el jugador cree que su divorcio con la afición ya no tiene remedio. Hasta ahora, Caminero había tratado de disfrazar su indignación, pero el martes dijo basta.

Los Gil conocen de sobra que la cabeza de Caminero es un laberinto. Que es un tipo de moral frágil, de lecturas imprevisibles, de psicología complicada. Un futbolista capaz de venirse abajo por una decisión táctica que no comparte, de hundirse por un mal gesto. Con demasiada tendencia a perderse cuando por su mente circulan más cosas que el balón. Los Gil lo saben porque otras veces han sido ellos los que provocaron sus desajustes.

Por eso, aunque Gil está convencido de que al jugador se le pasará su actual estado de desilusión -al margen que podría forzarle a quedarse hasta el final de su contrato, hasta junio de 1999-, ayer midió sus palabras. Las pronunció todas con cariño hacia Caminero. "Lo del martes", declaró a Efe, "fue una cosa del momento. He hablado con él y estoy tranquilo. Pero como sigamos así lo vamos a echar del club. Espero que los atléticos lo entiendan. El jugador lleva razón. Se le está pinchando todos los días y así es dificil jugar".

Radomir Antic, el entrenador, y los jugadores del Atlético también salieron ayer en apoyo de su compañero. Caminero prefirió refugiarse en el silencio. Sigue queriendo irse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de marzo de 1998