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LIGA DE CAMPEONES CUARTOS DE FINAL

El Dinamo sorprende en Turín

Empate en todos los encuentros y sólo cuatro goles en la jornada

La igualdad fue total, aunque con matices, en todos los partidos de la Liga de Campeones. Sólo se marcaron cuatro goles en los cuatro partidos. Dos en el Bayer-Real Madrid y otros dos en el Juventus Dinamo de Kiev. Los otros dos enfrentamientos -Bayern Múnich-Borussia Dortmund y Mónaco-Mánchester United- concluyeron con empate a cero. El matiz llega desde el Estadio de los Alpes, de Turín, donde el gol de Gusin -igualado a última hora por Inzaghi- concede una sorprendente ventaja al equipo ucranio.

JUVENTUS, 1; DINAMO DE KIEV, 1. La estrella ucrania no fue su delantero Shevchenko, sino su portero, Shovkovsky. El encuentro de Turín fue un pim, pam, pum.- un equipo, el Juventus, jugando magníficamente, con remates constantes de Inzaghi, Zidane y Del Piero; y otro equipo, el Dinamo, atrincherado en su área, confiando en la noche mágica de su guardameta. El resultado suena a injusto: el valor doble de los goles conseguidos fuera da una gran ventaja a un Dinamo que marcó en el minuto 57, cuando Gusin aprovechó un balón suelto en el área local. La igualdad la restableció el providencial Inzaghi -un gol suyo ante el Manchester significó el pase de su equipo a cuartos de final- 19 minutos después.

MÓNACO, 0; MANCHESTER UNITED, 0. Fue un partido limpio -el árbitro, el español Díaz Vega no tuvo que mostrar ninguna cartulina- y de dominio estéril del Mónaco ante un Manchester United que confía a ciegas en su fortín de Old Trafford para resolver la eliminatoria. Privado del lesionado internacional Trezeguet, el equipo de Tigana no pudo sorprender en ningún momento a una defensa inglesa muy segura delante del excelente Schmeichel.

BAYERN MÚNICH,0;BORUSSIA DORTMUND, 0. Los temores que preveían un encuentro dominado por el miedo entre dos equipos entrenados por técnicos italianos -Trapattoni y Scala- y que se conocen demasiado se cumplieron en el Estadio Olímpico de Múnich. El encuentro de los actuales campeones de Europa fue penoso. El conjunto local no estuvo mucho mejor, pero al menos remató, aunque se encontró con la suerte de espaldas. Un cabezazo de Jancker (m. 50) y otro del defensa del Borussia Freud contra su propia puerta, chocaron con el largluero de Klos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de marzo de 1998