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LIGA DE CAMPEONES CUARTOS DE FINAL

El Madrid vuelve a territorio comanche

El equipo español afronta con aprensión, 'síndrome alemán' e incertidumbre al Bayer Leverkusen

La satisfacción ha dejado paso a la incertidumbre. Lo que hace tres meses se presumía como una eliminatoria sencilla se ha convertido ahora en un duelo extremadamente complicado. En tres meses, el Madrid se ha desfondado y el Bayer Leverkusen ha adquirido ese perfil tan alemán que causa inquietud en el madridismo. Por su trascendencia -cuartos de final, de la Liga de Campeones-, el partido de hoy (TVE-1, 20.45) tiene un carácter crucial para el Madrid, que se verá obligado a salir de su depresión para superar a un adversario que se distingue por lo contrario: por su fútbol vitalista, físico y simple.

Alemania es territorio comanche para el Madrid, que no ha ganado ninguno de los 10 partidos que ha disputado en las competicions europeas. Afectado por un síndrome de difícil diagnóstico, sus visitas a Alemania se han traducido generalmente en humillaciones que necesitaron de una brusca reparación en los partidos de vuelta. El peso de la historia se adivina en la expedición madridista. No hay ni un optimista en sus filas. Ni el entrenador, ni los jugadores, ni los directivos. Los tres últimos meses han sido definitivos en la pérdida de confianza entre las partes.

Heynckes ha terminado por convertirse en un personaje huidizo, incapaz de soportar la enorme tensión que genera su cargo. Ni tan siquiera puede disponer del blindaje que supone una pequeña guardia pretoriana, es decir, las dos o tres personas de confianza que todo entrenador lleva consigo. Heynckes llegó solo al Madrid y ahora se encuentra aislado, desbordado por los acontecimientos. No es ningún secreto el rastreo que efectúa el club en busca del próximo entrenador, todo esto antes de jugarse los cuartos de final de la Copa de Europa y con el equipo situado en el segundo puesto de la Liga. Pero a estas alturas, nadie le tiene fe al entrenador. En privado algún directivo habla de los esfuerzos que se hacen para sacar a Heynckes de su melancolía actual.

La sensación es que este partido les pertenece a los jugadores, a su capacidad para conjurarse, para dejar a un lado los egos y agruparse por una vez. No es fácil. Al Madrid le faltan jugadores con mando en plaza. Sin líderes naturales, se ha convertido en un equipo disgregado, víctima de la fragmentación que produce la diferente procedencia de la mayoría de ellos y de la feria de vanidades que se observa en la plantilla. Pero la calidad de la plantilla es incuestionable. Nunca el Madrid ha dispuesto de tanto, y pocas veces ha malgastado como ahora la calidad de sus jugadores.

No hay comparación posible entre el Real Madrid y el Bayer Leverkusen. Uno está dotado con munición de las mejores selecciones del mundo; el otro es un equipo contruido alrededor de un jugador de 32 años -Ulf Kirsten- y del impetuoso temperamento que caracteriza a todos los equipos alemanes. Tres meses antes, este partido estaba desequilibrado en favor del talento. En el estado aprensivo del Madrid de estos días, el pronóstico se ha vuelto incierto.

En su voluntad aislacionista, Heynckes se retiró con el equipo a un hotel de la campiña alemana. No quería ni directivos ni periodistas a su alrededor. Su mensaje la víspera del encuentro fue igual de inconcreto que en las semanas precedentes. Dijo que discrepaba del análisis de la prensa sobre el estado del Madrid, pero no acertó a explicar su proyecto de equipo. "Me gustaría que fuera una mezcla del equipo que jugó contra el Mallorca y el que perdió en San Sebastián", señaló. Más que una declaración contundente parece una generalidad. Y el equipo necesita respuestas concretas: qué hacer con el sistema defensivo, dónde situar la línea de retaguardia, cómo enrocarse en el medio campo, dónde comenzar la presión, qué hacer con la pelota y para qué...

A falta de directrices, cabe esperar algo del orgullo de los jugadores. Desde el club se les ha recordado que están a cuatro partidos de la final de la Copa de Europa y que ya es hora de salir y demostrar la categoría que se les supone. Pero un cierto clima de pesimismo envuelve ahora mismo al equipo. Es la mejor noticia para el Bayer Leverkusen, cuya virtud más acusada es precisamente su condición de alemán. Van al partido a pecho descubierto, con una determinación inquebrantable, dispuestos a engullirse a cualquier adversario de ánimo flojo.

Prueba de ello es la seguridad con que se desenvuelve estos días Christoph Daum, el técnico alemán. Habla del Real Madrid con respeto pero sin miedo y muestra cierto exhibicionismo. Por ejemplo, cuando comenta a la prensa cómo ha confeccionado un vídeo de 22 minutos en el que resume los puntos fuertes y los puntos débiles del Real Madrid. "Les he dado una copia a cada jugador para que lo vean en su casa. Ahora lo saben todo de sus rivales, incluso lo que los madridistas silban bajo la ducha".

Como seguridad, también, es lo que se desprende de las palabras del mánager del equipo, Reiner Calmund. "El Real Madrid era nuestra opción más deseada", dijo, "no atraeríamos tanta atención con otro rival".

Bayer Leverkussen: Heinen; Wörns, Nowotny, Zivkovic; Lehnhoff, Ramelow, Beinlich, Emerson, Heintze; Rink y Kirsten.

Real Madrid: lllgner; Panucci, Hierro, Sanchis, Roberto Carlos; Redondo, Karembeu, Seedorf, Raúl; Mijatovic y Morientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de marzo de 1998