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Tribuna:

RevoItijo

La inversión a corto plazo está haciendo de la confusión un instrumento eficaz mediante el que sacar provecho de una situación difícil. Ayer, todo el mundo sabía que Nueva York no abriría sus puertas por celebrarse en Estados Unidos el Día del Presidente, pero hubo un movimiento de alivio cuando llegaba la hora de poner en marcha aquel mercado y fue este tirón el que al final llevó al índice general a tan sólo seis centésimas del máximo histórico. La ausencia de presiones tiene un resultado muy concreto sobre el mercado español, a pesar de que algunos de los pesos pesados atraviesan por un mal momento.Otro de los actos confusos de la sesión de ayer estuvo en la decisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de suspender la cotización de Fomento de Construcciones y Contratas, hasta constatar que también mantiene conversaciones con la sociedad francesa Générale des Eaux, con lo que los posibles interlocutores para adquirir un paquete de acciones del 28,2% son ya seis, y hasta ahora nunca se había suspendido la cotización.

Para los seguidores de la lógica más estricta en los mercados, el repunte de última hora de la Bolsa estuvo relacionado con la subida de los precios en el mercado de deuda, en el que se alcanzó una rentabilidad del 5,20%, nuevo mínimo histórico. Y esta vez sí que se comprobó una mayor velocidad de la deuda española en el recorte de rentabilidad. El diferencial con Alemania se redujo hasta 0,22 puntos, nuevo mínimo.

La contratación se quedó en 100.630 millones de pesetas, con el 53%, concentrado en cinco valores. Los mayores esfuerzos corrieron a cargo de Endesa, con el 20% del mercado y una subida del 3,17%, y Telefónica, que sumó el 13,5% del total de la contratación y mantuvo su orientación negativa al descontar un 1,84%. En conjunto, y al margen de los excesos puntuales, sigue primando la idea de que el dinero no tiene nada mejor que hacer que tomar posiciones en renta variable, aunque la altura de los precios obligue a pensarse las cosas un par de veces.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de febrero de 1998