NECROLÓGICAS

Ana Tutor, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid

Ana María de Vicente-Tutor Guarnido, Ana Tutor para los políticos, falleció ayer a los 51 años víctima de una leucemia que la mantuvo alejada del Ayuntamiento de Madrid casi 12 meses. Sus colaboradores la vieron llegar un buen día de hace casi un año anunciando una despedida incierta: "Si no os veo más, que os vaya bien", les dijo con una entereza sobrecogedora. Después ingresó en el hospital de la Princesa para someterse a un trasplante de médula. Desapareció un tiempo de la vida municipal para dedicarse a su propia vida sin hacer ruido. Rogó discreción a cuantos conocían su dolencia y luchó en silencio por su futuro con la misma fuerza que siempre empleó en la defensa de sus ideas y de los suyos. Ana Tutor nació en Zaragoza, estaba casada y tenía cuatro hijos.En noviembre pasado volvió a su despacho de la plaza de la Villa y, con su gente, recuperó las ganas de hacer política. Con las pocas fuerzas que le quedaban insistió en la defensa del medio ambiente, un asunto al que dedicó su tiempo de concejal en los últimos seis años de trabajo político. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología, no dudó en ponerse a estudiar el medio ambiente para especializarse y cargar de rigor su discurso contra el gobierno municipal.

En ese empeño se topó con Esperanza Aguirre, entonces concejal del PP. Aguirre y Tutor se enzarzaron en apasionados debates que caldearon durante mucho tiempo los plenos municipales.

Ana Tutor fue elegida concejal en las municipales de 1991 tras dejar un cargo de mucho lustre en la Administración central. Había sido delegada del Gobierno en Madrid desde 1986, un puesto que abandonó "con emoción y mucha pena" cinco años después. Se despidió de aquel despacho de poder en el palacete rosado de la calle de Miguel Angel para combatir en la batalla de Madrid, una plaza que los socialistas habían perdido por una alianza política entre CDS y PP. La moción de censura que presentaron estos dos partidos, y que Ana Tutor sufrió con especial intensidad, apeó a los suyos del gobierno municipal en 1989.

Junto a Barranco, inició en 1991 la travesía del desierto en la capital Veinte años antes había ingresado en el Ayuntamiento tras ganar unas oposiciones. De técnico municipal pasó a la política en 1979, cuando estrenó un periodo de gozo a la sombra de Enrique Tierno Galván. Fue jefa de gabinete del alcalde Tierno de 1979 a 1986, en los felices años del socialismo madrileño. Cuando irrumpieron los tiempos difíciles y el PSOE perdió la hegemonía municipal, Tutor volvió a su antigua casa para afanarse en el análisis de farragosos expedientes en busca de argumentos contra la derecha que les había arrebatado el poder. Y en esos años oscuros gritó su protesta contra aquellos que herían a los suyos, a Vera, a Barrionuevo...

Y siempre con la sonrisa dispuesta. En la última fiesta de la Constitución, celebrada el 5 de diciembre pasado en la Casa de América, apareció vestida de rojo. Su sonrisa era una esperanza de vida y todos se alegraron. Más delgada, pero, aparentemente, llena de vida, los que la vieron se felicitaron por su presunta mejoría y por su optimismo. Unos días después festejó su buen ánimo con la gente del Ayuntamiento. Les invitó a un generoso aperitivo con cervezas junto a la plaza de la Villa para celebrar su vida. Era un sueño que no se hizo realidad. El 29 de diciembre, Ana Tutor volvió a ingresar en el hospital de la Princesa. La leucemia pudo más.

Barranco echó ayer en falta la sonrisa de Ana cuando, al mediodía, descolgó el teléfono y escuchó la noticia que tanto temía. "No puede ser, no puede ser...", gritó, y no pudo seguir. Al ex alcalde le brotó el llanto incontenible de un hombre desconsolado.-

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