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Entrevista:GIMNASIAENTREVISTA IMPERTINENTE

"Blume era más fuerte que yo"

Joaquín Blume es difícil de olvidar. Fue una de las escasas grandes estrellas deportivas de un país como España que vivió una larga historia de figuras individuales. Blume alcanzó niveles de calidad que sólo un accidente de aviación cortó. Jesús Carballo, muchos años después, ha devuelto la gimnasia masculina española a la cumbre, pero en un solo aparato, la barra fija, como campeón y subcampeón del mundo. Y arrastra demasiadas veces la cruz de las lesiones en sus rodillas por una tendinitis crónica. La última, el pasado sábado, durante el calentamiento en Huelva para los Campeonatos de España, lo que le impidió empezar a aspirar siquiera a su cuarto título nacional. Por ello, pese a su calidad y su juventud -el 26 de noviembre cumplió los 21 años-, hay datos para albergar dudas sobre sus limitaciones en más altas empresas. Aunque en el concurso completo de los seis aparatos en los últimos Mundiales de Lausana -donde fue plata en barra-, ya fue séptimo.Pregunta. ¿Se cree ya Blume?

Respuesta. Blume fue un mito de la gimnasia. El mejor hasta entonces. Incluso ganó el Campeonato de Europa en el concurso general, cosa que yo nunca he hecho. Pero la gimnasia ahora es otra cosa, ha evolucionado. Hay otros movimientos, más vuelos...

P. De todas formas usted tiene difícil llegar a lo que él fue, porque parece un gimnasta limitado. Es muy bueno en un aparato (barra fija), pasable en otro (paralelas) y sólo se maneja como puede a gran nivel en los demás...

R. Hombre, normalmente, a mi edad los gimnastas están en progresión y no andas bien en todos los aparatos. Pero hace unos días, por ejemplo, en una competición en México, gané el concurso general. Mi objetivo es conseguir medallas en el concurso completo.

P. Desde luego, nunca hará el Cristo en las anillas como Blume...

R. Tan recto, no. Él lo hacia mejor que yo. Era más fuerte.

P. Y como siga lesionándose las rodillas el panorama en muchos aparatos es muy negro...

R. Son lesiones normales por sobrecarga. He estado en continuo tratamiento por la tendinitis en las dos rodillas y había mejorado.

P. Pero usted se lesiona más que otros gimnastas, porque a finales del año pasado también se rompió el brazo...

R. No conozco ningún gimnasta que no haya tenido lesiones graves. Incluso ahora el mejor del mundo, el ucranio Ivan Ivankov se ha roto desde la mitad del gemelo hasta la mitad del tendón de Aquiles. En cuanto al brazo está ya perfectamente.

P. Pero el problema de las rodillas no es normal en gimnastas...

R. No, no es típico.

P. Otra sorpresa es que usted parece muy alto y fuerte en las pantallas de televisión y cuando se le ve en persona es más bien bajito (1,73 metros) y normal. Y resulta que es algo usual en la gimnasia, la desmitificación del atleta apolíneo...

R. Bueno, yo soy de los más altos. Al chino le saco la cabeza. Es que la anatomía del gimnasta tiende a ser pequeña. Los altos tienen más problemas para moverse en los ejercicios.

P. ¿Es un deportista frustrado en otras modalidades?

R. En absoluto. Yo no he hecho otra cosa que gimnasia desde los 5 años y lo mejor es hacer lo que te gusta.

P. Se le acusa de ser demasiado frío, de que perdió la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta al caerse y pareció sentirlo tanto como si hubiera perdido el autobús...

R. Es que hay que dar imagen de carácter, de deportista. Perder una medalla es lo peor que te puede pasar, pero entre llorar y no llorar es lo mismo.

P. ¿Y no es malo para ser un ganador tanta frialdad?

R. En gimnasia, cuanto más pausado y tranquilo, mejor, pues aparte de la fuerza influye mucho la parte mental. No es una carrera de 100 metros en la que tienes que salir disparado.

P. Sus dos hermanos practican también gimnasia y prometen mucho ¿Le superarán?

R. Yo les veo muy bien, pero son muy jóvenes. En fin, si veo que me van a ganar les pondré una zancadilla y ya está... No, en serio, me haría ilusión competir con ellos y que me ganaran. Prefiero que sean ellos antes que otros.

P. ¿Le ha afectado la diferencia de criterio entre su entrenador, que le ha llevado a grandes competiciones antes de lo que hubiera querido su padre [Jesús Carballo, el seleccionador femenino]?

R. No, no. Todos los consejos que me da mi padre son los mejores. Entre mi entrenador y él hay muy buena relación. Comentamos todas las cosas y sale todo.

P. Pero los restantes gimnastas del equipo nacional sí están molestos porque sólo se habla de usted...

R. Hombre, igual un poco sí, veo lógico que se molesten, pero también creo que un triunfo mío es un triunfo para todos y será un beneficio. Pero yo me llevo bien con todos y con algunos muy bien. A unos los veo más, los de Madrid, y a otros, los de Barcelona, menos. No, no tengo ningún problema. La gimnasia es un deporte individual y cada uno consigue lo suyo.

P. Andreu Vivó, uno de los catalanes, incluso se ha quejado públicamente, porque él también está muy bien en la Copa del Mundo de paralelas y nadie se acuerda de él...

R. Vivó todavía no es un gran gimnasta en el concurso completo, aunque sí en algún aparato, como en paralelas. Pero le falta bastante madurez, mucho en otros aparatos.

P. ¿No hay que estar un poco loco para hacer un deporte tan sacrificado?

R. Creo que no. Yo hago una vida totalmente normal. Voy al cine cuando me apetece, salgo, tengo novia. Sólo tengo un entrenamiento especial. No es un deporte de locos. Se empieza desde muy pequeño con ejercicios de coordinación, elasticidad... ¿No es más peligroso cuando un ciclista baja a 90 kilómetros por hora un puerto?

P. Pero no tiene tiempo de estudiar...

R. A ver si acabo de una vez el BUP. Lo que está claro es que ningún deportista de élite está perfectamente en los estudios por falta de tiempo.

P. Pero sí tiene tiempo para su novia, Almudena Cid y no para María Pardo, también gimnasta de rítmica que criticó la dureza de la preparación...

R. Era muy amigo de María antes de Atlanta, pero dejó la gimnasia y se fue a Santander. Y no hemos vuelto a hablar, ni siquiera de lo que dijo, que no me gustó. No me pareció bueno para la gimnasia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de diciembre de 1997

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