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NECROLÓGICAS

Guido Brunner ex embajador de Alemania en Madrid

Guido Brunner, embajador de Alemania en España entre 1987 y 1992, era una mezcla de alemán y madrileño y ejercía como tal, con un tonillo al hablar que delataba su aprendizaje del español en su barrio de Cham-be-rí, donde nació el 27 de mayo de 1930. Hijo de alemán y española, estudió Brunner en el Colegio Alemán en Madrid.Tras estudiar Derecho y Economía, se incorporó al servicio diplomático alemán, en el que llegó al cargo de secretario de Estado y concluyó su carrera como embajador en Madrid. En medio quedaba una carrera política en el partido liberal alemán (FDP). Protegido por el entonces ministro de Asuntos Exteriores y posterior presidente federal Walter Scheel, llegó Brunner a ocupar altos cargos como comisario europeo y teniente alcalde de Berlín, encargado de la economía de la capital dividida por el muro.

Al frente de la embajada, Brunner era parte obligada en cuanta tertulia o debate se organizaba, sobre todo por su perfecto conocimiento del madrileño. Pero su gestión como embajador quedó en entredicho al verse involucrado en vanos casos sobre los que flotaba el tufo de la corrupción: desde el intento de traslado del Colegio Alemán en Madrid, hasta el pago de comisiones por la concesión del AVE. Brunner se jactaba de no ser "un embajador para tomar el té", y en privado no vacilaba en afirmar: "Yo, lo único que hice fue quitarle a Mitterrand y conseguir para Alemania la mitad del negocio del AVE".

La justicia española le citó como testigo por haber recibido en la embajada, en depósito, un cheque por 150 millones de pesetas de la Seat. Brunner afirmó que lo hizo en su condición de cónsul y que se trataba de un convoluto, cuyo contenido ignoraba. La palabreja hizo las delicias de los tertulianos y pasó a engrosar el léxico relacionado con la corrupción.

En los últimos meses, Brunner se lamentaba con amargura de ser víctima de una persecución por parte de la prensa. Empresas alemanas que le habían cortejado para cargos de consejero le retiraron poco a poco su confianza y él luchaba en los tribunales alemanes contra cada artículo que consideraba difamatorio. Brunner murió ayer en Madrid, a los 67 años, víctima de un cáncer que le habían diagnosticado hace meses.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de diciembre de 1997